miércoles, febrero 01, 2012

Leyendas Urbanas: Hoy, hoax y fakes en Facebook


La difusión de bulos, rumores y falsedades ha tomado una nueva dimensión en nuestros días, gracias sobre todo, a Facebook. Las redes sociales son una gran herramienta de comunicación, en la que cualquier información puede compartirse de manera rápida y sin problemas. Es fantástico poder llegar a tanta información de una manera tan inmediata y ofrecer a nuestros contactos un acceso directo a ella.

Por eso, hay que tener mucho cuidado en qué compartimos y como lo hacemos. La vida 1.0 estaba llena de cartas mecanografiadas que contaban bulos sin sentido, que todos creíamos a pies juntillas. La vida 2.0 tiene esas mismas fotocopias, pero multiplicadas por mil millones, gracias a esa velocidad de difusión.

Ayer mismo (pongamos enero de 2012) comenzó a circular por los muros de los usuarios de Facebook (supongo que también por los correos electrónicos, pero es una suposición, porque no tengo constancia) una carta de UGT,  en la que se especifica, con membrete y sellos oficiales (o al menos, lo parecen) ciertos chanchullos que promueven en enchufismo y el oportunismo a la hora de contratar a amiguetes en cargos públicos. 

Obviamente, no hemos nacido ayer y sabemos que esto es algo que está a la orden del día. En cualquier institución, sea nacional, regional o local, se producen estos amiguismos. Lo vemos a diario. Pero la difusión de una nota oficial de una institución de estas características, tan salvajemente irregular, canta.
Se trata, claro, de un hoax. Como otros muchos que surgen a diario, donde se explican cosas explícitamente populistas, que llevan a los lectores a creer lo que explican, por el mero hecho de que es lo que el lector quiere leer. 
¿Cómo identificar un hoax, un bulo en la red, o en el muro de un amigo que, de buena fe, lo distribuye?

Hay varias maneras. Primero, el tema. Suele ser populista, de acorde con una línea de pensamiento que está muy arraigada. La concesión de empleos a amiguetes, como es el caso, una anécdota, contada de manera casual que ponga en evidencia a determinado colectivo, una historia de valor inhumano por parte de una madre, un hecho histórico "oculto", la confirmación de una noticia que nadie sabe, el anuncio de un evento, bueno o malo, pero que no ha de ser conocido... 

La segunda pista nos la dará la ausencia de un nombre comprobable. Será emitida por Pepito Pérez, o sea, un nombre muy común, o en muchos casos, por uno inexistente. Basta con poner en Google el nombre para hacerse una idea. Pueden haber perfiles en Facebook con el nombre, o incluso un blog. Pero al dedicarle unos minutos a comprobar la veracidad, nos daremos cuenta de que el perfil apenas tiene actividad, fotos muy generales o acaba de ser abierto y abandonado.
Otra pista es la tremenda viralidad del mensaje. Es popular, y por eso se reparte por todos los muros. No hay que sentirse engañado por este tipo de mensajes. Están creados para eso, y nadie tiene tiempo para comprobar la veracidad del tema. Por eso funcionan. Porque, si nos paramos a leerlo con atención y a pensar un poco, salta la mentira inmediatamente. Se basan en la poca atención que prestamos al canal del mensaje y por eso funcionan.
Hay que aplicar el sentido común para diferenciarlos de lo real. Nadie va a dar un dólar para salvar la vida a ese niño de la foto, que seguramente ha sido robada de un muro o de vaya usted a saber de donde. Esa madre enterrada bajo toneladas de escombros nunca ha podido escribir un mensaje de cariño a su hijo en Fukushima con el cuello roto, y nadie va a pagar la operación para arreglar la carita del otro bebé. No por estos medios.

Se apela a la buena voluntad para que esos mensajes circulen con velocidad y causen la máxima viralidad, pero la mayoría son falsos, y todos, absolutamente todos, hemos picado alguna vez. Y oye, a veces, ahí está la gracia.
También es verdad que existen noticias, imágenes e historias que pueden parecerlo en un primer momento y encienden la luz de alarma en la cabeza, y terminan siendo reales. Como siempre, si de verdad interesa una noticia hasta el punto de querer compartirla, cuesta unos minutos comprobar su veracidad y confirmarla o deshecharla. Que a veces, la realidad puede ser también demasiado irreal como para creerla.

Un saludín
[ACTUALIZACIÓN]
Respecto a la conocida historia del moro que acude al INEM, me he puesto en contacto con la persona que presuntamente firmaba esa historia, Luis Miguel Pérez Adán, director del Instituto Cartagenero de Investigaciones Históricas, y me ha confirmado que él nunca ha escrito semejante texto. Al parecer, le llegó por correo sin firma, y unos días después lo vio firmado por él mismo en varios foros, sin que haya podido detener el bulo. Otra vez, un hoax, un fake, se ha convertido en creíble, a base de compartirlo y repetirlo. 

Lo verdaderamente triste es que haya sido compartido y propagado por informadores incapaces de cotejar la información y hacer una mínima comprobación. A mí, que no me las doy de mediático, me ha costado diez minutos desmentir la información. Un profesional, o uno que se las da de tal, debería hacerlo. Por deferencia a sus seguidores.

15 comentarios:

Aída dijo...

Como dice el dicho: La realidad supera a la ficción.

Buenos consejos Vic.

Anónimo dijo...

El caso del "moro del INEM" que comentas en la actualización apareció por primera vez aqui: http://www.burbuja.info/inmobiliaria/burbuja-inmobiliaria/190796-caso-visto-esta-manana-en-el-inem.html

Como ves el forero se identifica con su nick (por lo tanto cualquier nombre real es un añadido posterior y, por lo tanto, falso).

Un saludo

Un saludo.

Anónimo dijo...

Como indica el anonimo anterior, el texto es original del forero Ignatius, este forero trabaja en el Inem y no es la primera vez que cuenta alguna anecdota de su trabajo, creo firmemente que la historia es cierta, lo que es falso es la firma con la que te ha llegado.

Crónicas de Sepelaci dijo...

Un texto bajo el nombre de Ignatius, un alias, no tiene ninguna credibilidad. Absolutamente ninguna.
Un saludín

Crónicas de Sepelaci dijo...

Para comenzar, los trámites para conseguir la nacionalidad no son, en ningún caso, inferiores a seis años. El resto, pues también suena muy bien para ser escandaloso y que se distribuya rápidamente. Un fake de libro.
Un saludín
:-)

Crónicas de Sepelaci dijo...

Ah, por supuesto, un comentario anónimo entra en la misma categoria. No identificarse es otro síntoma de falsedad.
Un saludin

Tanqueray dijo...

Anónimo: "crees", es exactamente lo que haces. No "sabes", sino que crees, lo que te convierte en otro crédulo más que sin pruebas afirmaría cualquier estupidez que refuerce las teorías racistas y borregas de uno.

Como siempre, es más fácil creer que pensar. Ahora sólo te falta balar cual oveja churra. XD

Crónicas de Sepelaci dijo...

Hombre, Tanqueray, tampoco es para tanto. Estos correos e historias se crean para llegar lo más lejos posible, con la mayor velocidad posible. No es delito caer en sus trampas, y desde luego, es lo que se pretende.
Simplemente, hay que poner este tipo de historias tan escandalosas en cuarentena, y siempre, dudar de ellas.

Un saludín

Anónimo dijo...

Soy el primer anónimo (no el segundo) de nuevo. En el comentario anterior no entré a juzgar la veracidad o falsedad del caso, me limité a poner un enlace a la fuente original para que cada uno valore si quiere creerlo o no.

Por otra parte, que "no identificarse es síntoma de falsedad" es una frase sobre la que cabría discusión, pero no creo que sea este el lugar adecuado para hacerlo. ¿Acaso no podría haberme inventado un nombre para hacer el comentario?

Crónicas de Sepelaci dijo...

Por supuesto, puedes inventarte un nombre, o ir de anónimo. Un anónimo no tiene ninguna credibilidad, porque ni siquiera se sabe quien es. Puedes discutirlo o no, pero desde luego, no voy a dar pábulo a una persona que no tiene ni la educación necesaria a presentarse ante otros contertulios. Patalea, critica, insulta, haz lo que quieras. Una anónimo no tiene ni voz ni voto. No sé si eres el primero, el segundo o el mismo, o quizás, ninguno de los dos. Eres una anónimo, que no esgrime ni siquera una identificación. Es triste, pero es así.
Un saludín

Stigma dijo...

Muy buen articulo Campeón :)

Jesús Parejo dijo...

¿Te gusta más con nombre? Noto una tremenda crispación en tus palabras y no creo que ninguno de mis dos comentarios anteriores haya sido ni agresivo, ni insultante, ni especialmente crítico. ¡Ni siquiera he expuesto mi opinión sobre el "caso del INEM"!, solo el enlace al texto original. Si te apetece usar enlace lo haces, si no, lo evitas, tan sencillo como eso.

Por lo demás, sigo sin ver qué añade de credibilidad un nombre a un comentario hecho en internet. ¿Un nombre? Puede ser inventado ¿Una cuenta de blogger? Son mayoría las que tienen nombres falsos o seudónimos o alias.
¿Una fotocopia del DNI (por decir algo)? Tampoco acredita tu identidad.

Un saludo.

Crónicas de Sepelaci dijo...

Pues sí Jesús lo prefiero así. Y agradezco la información, pero sigo con dudas por la inexactitud de mucho de lo que se dice. Y sí, mi texto original provenía de ese correo que se está distribuyendo, poniéndolo a nombre de otra persona. Como comprenderás, no sé si ese que citas es el original o no. No me ofrece ninguna garantía de verosimilitud que "Ignatius" lo haya comentado. Ni aunque fuera alguien con nombre y apellidos. Se trata de credibilidad, y ese texto no me ofrece ninguna. Datos contrastados, nombres reales, localizacones exactas. Fuentes reales. Eso es lo que sirve.
Un saludin

Jesús Parejo dijo...

¿Y cuando he dicho yo que lo que cuenta "Ignatius" sea cierto? Le doy la misma credibilidad que le doy a todas las cosas que circulan por internet.

Por otro lado, en este caso sería difícil tener datos contrastados porque hay una ley de protección de datos que lo prohibe (y menos mal que es así)

Un saludo

Crónicas de Sepelaci dijo...

En ese caso Jesús, no hay discusión posible porque estamos totalmente de acuerdo en todo :-). Es un placer tenerte por aquí.
Un saludín