miércoles, marzo 16, 2011

Leído: Blacksad El Infierno, el silencio

Por fin he podido hacer un hueco en mi agenda y me he acercado al último tomo de Blacksad, esa gran saga de serie negra que iniciaron Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido hace ya la friolera de 11 años (el primero apareció en el año 2000).
La primera era una historia puramente negra, al viejo estilo con su detective, su mujer fatal y la ambientación que todos hemos visto mil veces y que a tantos nos gusta. El segundo tenía lugar en un ambiente racista, muy acertado y curioso, más teniendo en cuenta de que los personajes son animales antropomórficos y de muy diferente pelaje. El tercer tomo, del que hablé no hace mucho, nos sitúa en plena guerra fría y el traspaso de científicos entre ambos bandos.
El cuarto, es bastante diferente al resto y tiene a la música como auténtica protagonista. La ciudad, no podía ser de otra manera, es esa Nueva Orleans de locales oscuros y atmósferas llenas de humo y la buena música negra que tantos buenos regalos nos ha dado.
Díaz Canales sitúa a John Blacksad y a su ayudante, el reportero Weekly, en la ciudad del jazz y pergueña una historia que, a diferencia de las anteriores, no sigue una estructura lineal. Los flashbacks se entremezclan con la trama principal y, aunque al principio la lectura es algo confusa, enseguida coges el ritmo y es muy sencillo seguirla.
Todo un cambio para una serie que parece que no es susceptible de cambio y experimentación y que se agradece.
En el aspecto gráfico, Guarnido, otra vez, se sale. He de reprocharle que quizás me resulte un poco más esquemático que en los otros álbumes. No es que se resiente, de ningún modo, la sensacion de maravilla que transmite con su trazo, pero algo le noto que no acaba de gustarme tanto como en los anteriores. También hay un abuso de texto, debido a los diferentes personajes que participan en el misterio y que tienen cosas que decir.
No te lleves a engaño. Es una auténtica maravilla que no debe faltar en la estantería de cualquier buen aficionado al género negro. La evolución, no tanto del personaje como de la sociedad por donde se mueve, nos va acercando a diferentes aspectos de los Estados Unidos de la época, todos con su punto estereotipado, claro.
Espero que pronto nos deleiten con una nueva aventura de este gato deslenguado y demasiado irreverente como para que les caiga bien a los malos de la función.
Que no nos hagan esperar...
Un saludin