jueves, noviembre 18, 2010

Leído: La Casa del Torreón, de Isabel del Río

Hay un grupo de lectores que, desde hace años, han tenido el lujo de tener un nutrido grupo de escritores trabajando para hacer que tengan a su alcance un buen número de títulos a su disposición. Los jovenes han visto como las propuestas para ellos han ido creciendo año a año, y ha dado lugar a eso que ahora se llama LIJ (Literatura Infantil y Juvenil).
Una de esas escritoras, que está comenzando a despuntar poco a poco, es Isabel del Río, una joven barcelonesa que dedica la labor de la escritura a los chavales de edad incierta y que les traslada hasta mundos oníricos y fantásticos, pero también perturbadores.
Disfruté con Casa de Títeres, su primera novela corta, y vuelvo a hacerlo con La Casa del Torreón.
De la primera ya di buena cuenta en una entrada anterior, y de la segunda disfruté hace unos días.
Se trata de un libro que se hace corto, que se lee en un suspiro, y que te atrapa desde la primera página. Sí, el estilo de Isabel está claramente pensado para fluir sin problemas, y que sea un joven el que lo lea. Facilita la inmersión en ese mundo asfixiante de sombras y luces para que paseemos por él sin excesos y sin artificios sin sentido. Y se agradece.
Marina es una chica que desde su terraza ve, desde siempre, una vieja casa con un torreón, una casa que luego no encuentra cuando camina por las calles de su ciudad. Una ventisca le hace caer desde lo más alto de su casa, y en lugar de morir, se despierta en un mundo donde la noche oculta mortales sombras, pero también aliados insospechados. De día, la cosa pinta incluso peor.
El único lugar donde atisba su ya lejano e inalcanzable mundo es en la torre del campanario, desde donde partirá en busca de respuestas.
Hay que tener en cuenta el tipo de lector que tiene este libro, a quien va dirigido, y nos encontraremos con una lectura que no deja respiro a un lector poco avezado todavía a los mundos de Stephen King, por ejemplo, pero que tras su lectura podrá acercarse, con algo más de práctica, a La Torre Oscura o El Talisman, por poner otros ejemplos de mundos paralelos.
Para el lector más avezado, La Casa del Torreón es un soplo de aire fresco y un divertimento ligero, pero con contenido y que te deja satisfecho con su lectura. Algo que, desde luego, no es nada sencillo.
Marina se convierte en esa amiga que hay en todos los buenos libros y a la que te cuesta decir adiós, y con la que te gustaría continuar el viaje.
 La propia Isabel, en una reciente entrevista en el excelente programa Llegir en Cas d'Incendi, confesó que la casa del torreón existió en su infancia, así que no es raro pensar que esta historia se gestó durante esos años, y ahora, la ha compartido con todos nosotros.
Un buen libro, con las dosis justas de tensión, misterio y esa paranoia onírica que tanto me gusta, que pese a las tan traídas etiquetas, no conoce edad ni condición.

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