sábado, febrero 07, 2009

Jeckyll, otra serie de la BBC que impresiona

Los últimos tiempos están siendo fantásticos para el medio televisivo. Las series estadounidenses paracen haber redescubierto la manera de asombrar el anquilosado medio y las grandes producciones de éxito tienen una factura impresionante, casi de película cinematográfica.
Perdidos, Dexter, la mítica Urgencias, 24, Prison Break, la tristemente cancelada Day Break...
todas son pequeñas joyas para tener en la videoteca particular.
Pero no sólo las que vienen de allende el océano son grandes.
No, no me refiero a Aída, ni a Ana y los 7 (tantos años han pasado y todavía perdura... en fin).
La BBC siempre se ha caracterizado por presentar productos impecables, bien elaborados, con un equipo técnico y actoral fantástico.
Quizás sus presupuestos no son tan abultados como los de sus primas americanas, pero su resultado no tiene nada que envidiarles.
Esta semana he tenido la ocasión de ver Jekyll.
La cosa comienza con un capítulo que, la verdad, puede hacerte pensar que no vale la pena seguir con la serie. En serio.
Es un episodio de presentación, que reúne a los principales personajes y los presenta, los sitúa en un lugar determinado y los hace funcionar de manera pausada, con un ritmo lento.
Después descubres que eso es, precisamente, lo que se busca.
Descolocar al espectador, engañarle con esa primera toma de contacto que hace que te confíes y que veas una serie que, de repente, vira y te sorprende con otro ritmo, ni acelerado ni rapido.
Simplemente, distinto.
Cada episodio tiene una sorpresa incluída, ese cliffhanger que te hace abrir la boca y desear que no terminen los 50 minutos y si lo hacen, que sea para comenzar los siguientes.
Y lo hace de una manera mucho menos espectacular que, por ejemplo, Perdidos.
No quiero decir que no sean revelaciones no te sorprendan, sino que se ven mucho menos artificiales aqui.
La trama comienza con un doctor, que contrata a una enfermera para controlar una serie de transformaciones extrañas que tienen lugar en su mente y en su cuerpo. A nadie se le va a escapar la relación del título con la inmortal obra de R.Louis Stevenson, supongo.
A partir de ahí, y a través de la trama principal, nos iremos sumergiendo en el pasado de los personajes mediante flashbacks y en sólo seis episodios tenemos una gran historia, con todos los ingredientes que se pueden pedir para un gran thriller, y sin necesidad de enredar la historia más de lo necesario, ni de poner trampas facilonas (aunque nos gusten tanto) a los espectadores.
Seis episodios, seis, de lo más sugerentes, recomendables y perturbadores, que consiguen que incluso cuando todo ha acabado, cuando se da carpetazo al asunto, se nos pongan los pelos de punta...
Mención aparte para los actores. James Nesbitt, el actor que da vida al Dr. Jackman y a su alter ego se luce de verdad. He visto la serie doblada, pero no descarto un visionado en versión original porque el cambio se produce con un simple gesto, con un cambio en la mirada, en la voz, más que un maquillaje ostentoso y llamativo. Un simple peinado y algo de color ayudan, claro, pero el trabajo de caracterización realizado por este hombre, es remarcable.
Si hubiera que traer de nuevo al Joker a la vida, esta sería mi elección, sin duda alguna.
Ya tardas en verla, de verdad.
Un saludín

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