jueves, febrero 10, 2011

The Cape: Una serie no tan mala

 
Desde hace varios meses, cuando se anunció el estreno de The Cape, la mayor parte de los aficionados a seguir las series americanas comenzaron a despotricar sobre ella. Caray, hasta yo, en un primer momento, me sentí capacitado para dudar seriamente sobre la oportunidad y la calidad de una serie televisiva sobre un superhéroe.
Teníamos, por aquel entonces, también pendiente el estreno de No Ordinary Family (Los Increíbles Powell, en castizo), que también iba de tipos con superpoderes, pero sin traje ni máscara, una familia al estilo Los 4 Fantásticos.
Sí, poco esperaba de The Cape, pero a medida que iba acercándose el estreno y veía más y más material sobre la serie de la NBC, más intrigado estaba.
Sí, sabía que iba a ser una trama plana, con todos los estereotipos propios de una producción del estilo, que tendría un piloto que repasaría los orígenes del personaje y unos episodios de unos 40 minutos que tratarían un caso semanal, con un malo recurrente y algunos ocasionales que conformarían el universo particular del personaje.
También me olía lo del edulcorado argumento de la familia perdida y el amigo traidor, clásicos entre los clásicos, pero estaba dispuesto a darle una oportunidad.
Y mira que vi el piloto, y aunque le encontré muchos errores, algunas contradicciones y agujeros del tamaño de Wisconsin, tampoco eran más que en otras series. Me gustaba la ambientación circense (algo que no debemos olvidar nunca, porque es el origen de todos los tipos disfrazados que van de tejado en tejado) y su particular alianza con el Circo del Crimen.
Me chirriaba que algo tan obvio como esta banda de ladrones, que estando tan a la vista, no había llamado la atención de la policia, la pública o la posterior privatizada. Pero, como digo, son esas cosas de cada serie que hay que dejar pasar si no quieres quedarte fuera. Y no es sólo en esta, ya digo. Todas tienen este tipo de cosas, un juego en el que has de entrar para disfrutar.
Y me gustó. Los siguientes episodios los he visto me han parecido entretenidos. Una historia de superhéroes (seamos más concretos: de vigilantes), con su malo millonario, sus secuaces en las fuerzas del orden, su organización criminal supersecreta, su sidekick, sus aliados...  Nada nuevo, pero sí bien ambientado.
¿Por qué ha fallado esta serie, si estamos llegando a la conclusión de que no es más mala que otras que continúan en emisión?
Pues ni idea. Si lo supiera,
Quizás sea que no era el momento.
Quizás sea porque, después de tantas adaptaciones al cine de personajes del mundo del cómic, el público esperaba algo más.
Quizás sea que no convencen los actores. O el argumento. O que no ha sido suficientemente valorada por los chicos y chicas de marketing de la cadena.
O porque es mala.
No lo sé, pero sí sé que estaré profundamente decepcionado cuando, dentro de tres semanas, eche el cerrojo y termine una serie que ha conseguido entretenerme y a la que acudo cada semana para ver como un tipo con los calzones por fuera, y una capa estúpida, resuelve el caso del día.
Un saludin

3 comentarios:

Randy Meeks dijo...

Hay que hablar con claridad. Es MALA, los efectos especiales son de risa, las situaciones inverosímiles, los villanos son de pandereta, el héroe no tiene carisma, la relación con su familia está destinada al fracaso...

Y a la vez, joder, qué bien me lo paso viéndola y desconectando del resto de series y de todo durante cuarenta minutos que se me pasan en veinte. Se ha tratado demasiado injustamente a The Cape. Yo la prefiero, y de lejos, a Heroes.

Crónicas de Sepelaci dijo...

Que sí, Randy, que los efectos son malos, que todo es cuestionable, pero no más que en otras series, que sí tienen el visto bueno del público. Eso es lo que me cabrea. Y sí, es una gozada verla cada semana. Y estarás de acuerdo conmigo que utilizar a Googles y Hicks como lo han hecho, es desperdiciar un recurso fantástico. Que pareja, caray...
Un saludín

DANIEL MAINÉ dijo...

Hombre yo creo que el fallo se debe mas que nada a los primeros episodios, en los que todo iba como a empujones, y los actores no se hacían carismaticos. Por ejemplo la escena en la que esta con el niño en el tejado y se despide de el y el niño llora, pierde emotividad porque todo ha sido tan rapido, que no tiene sentido, bueno eso y que la cara se le ve una barbaridad con la capa... mas vale que mas adelante se la haya cubierto.