lunes, julio 13, 2009

Leído: Elemental, Querido Chaplin, de Rafa Marín


La figura del inmortal detective creado por Arthur Conan Doyle continúa siendo una de las favoritas por muchos escritores que antes fueron voraces lectores.
Sherlock Holmes ha iluminado las noches de muchos de los que nos las damos de lectores, y si Estudio en Escarlata me pareció, cuando lo leí con trece años, una de las más grandes historias que había leído hasta el momento, las sucesivas aventuras del británico detective me acompañaron durante muchos años.
Y tras la muerte del escritor, pues poca cosa parecía que habría para leer del inefable Holmes y su leal Watson. No habrían más aventuras, más sagaces deducciones para sorprender al desprevenido lector.
Y como me equivocaba, oye...
Tras Conan Doyle, han sido muchos los escritores que, animados por la ausencia de derechos, ya vencidos, del personaje, se han atrevido a continuar con la narración de los casos del detective, unos con mayor acierto que otros, por supuesto.
Y en nuestra España, contamos con no uno, sino dos grandes narradores que han continuado con la tradición.
Pero espera...
He estado hablando de Sherlock Holmes como si fuera un personaje inventado, ficiticio, fruto de la imaginación de un escritor del siglo XIX, pero la realidad, tal y como hemos descubierto no hace tanto, es otra muy diferente.
Holmes no fue inventado, sino que se trató de un personaje real, que navegó por los nebulosos caminos de la Inglaterra Victoriana, y cuyas aventuras "adornó" un tanto el cronista de la época, el doctor Watson. Esas crónicas fueron puestas en manos de Conan Doyle en un principio, quien les dió salida de forma literaria, y fueron echas públicas en su momento.
La suerte ha querido que otras crónicas, más posteriores, cayeran en manos de Rodolfo Martínez y posteriormente, de Rafa Marín.
Ellos han sido los que han traducido y publicado en nuestro idioma misteriosos manuscritos que han caído en sus manos de las maneras más extrañas y por los que hemos podido averiguar la implicación de Holmes en la Guerra Civil, en el entrenamiento de cierto granjero de Kansas, en el fin del terrible Crowley y en tantas y tantas cosas.
Elemental Querido Chaplin es uno de esos manuscritos, y en él, Rafa Marín nos muestra detalles de otro de los grandes genios del siglo pasado: el simpático y entrañable Charlot, nuestro Charles Chaplin, tan querido y admirado por cinco generaciones (¿o son ya seis?) de espectadores.
Sí, porque el pequeño Charlie fue uno de los niños que ayudaron a Holmes en sus casos, esos rapaces que vivían en las calles de Londres y que conseguían la información que el detective no podía encontrar por sus propios medios.
Junto a él, asistimos a la terrible experiencia de Wiggins, el lider oficioso de los Irregulares, que desembocó más tarde en lo narrado en las crónicas noveladas de Rodolfo Martinez, cuya coherencia argumental con esta confirman la veracidad de lo escrito.
Y entre persecuciones, disfraces, la presencia del ¨hombre más inteligente del mundo", cuya identidad no sorprende al lector, y aventuras dignas de ser leídas, transcurre esta historia, cuyo final no le pone punto y final, sino que incrementa las ganas de hacerse con el resto de novelas que tratan de esta época tardía del detective y su repercusión en los hechos que nos han llevado hasta el día de hoy.
Todo un lujo que Rafael encontrara ese manuscrito, pero todavía lo es más que lo comparta con todos nosotros.
Un saludin

Ficha técnica:
Editorial:Minotauro
Col. Ucronía
ISBN: 844807542X
254 páginas
Rústica plastificada con solapas
Portada: Getty Images

1 comentario:

Pharpe dijo...

Interesante, habrá que tenerlo en cuenta para lecturas futuras.

Saludos