lunes, mayo 04, 2009

Leyendas Urbanas: hoy, agua embotellada



El agua es uno de los elementos más importantes para la vida. Su consumo garantiza una buena salud y por ello, es protagonista de numerosas leyendas urbanas que le proporcionan muchas bondades o maldades, según sea el caso. Pero siempre, por encima de la realidad.
Es el caso de un correo que comenzó a distribuirse en el año 2003, alertaba sobre un peligro que ponía en alerta a todo el que lo leía.
Según este escrito, que circulaba de ordenador a ordenador (y que todavía lo hace, aunque en menor medida), el consumo de agua embotellada provoca cáncer.
Para justificarlo, el autor del mensaje lo ilustraba con un estudio de la prestigiosa universidad norteamericana John Hopkins, especializada en medicina.
En dicho estudio, investigadores de la misma alertaban sobre la presencia unos compuestos de dioxina que, al descomponerse por la acción del frío o el calor excesivo, pasaban al agua del recipiente y al consumirla, provocaban la terrible enfermedad.
Se aconsejaba no dejar las botellas en la nevera y sobre todo, no abandonarlas en el coche, al alcance del sol y los perniciosos efectos del calor.
Se ilustraba esta segunda afirmación con la rueda de prensa que ofreció la cantante Sheryl Crow, en la que anunció que padecía cáncer de mama.
La cuestión, para los informadores, era bastante clara. La cantante había contraído la enfermedad debido a su consumo de agua embotellada, que llevaba en su coche y que había provocado la liberación del veneno en su sangre y la aparición de los tumores.
Obviamente, se trataba todo de un “hoax”, una noticia falsa difundida de manera vírica por Internet, de ordenador a ordenador, a través del correo electrónico.
La Universidad John Hopkins tuvo que hacer público un comunicado señalando que nadie de la institución había asegurado tal cosa y que ese estudio no existía.
De hecho, advirtieron también que los productos químicos utilizados para la fabricación de las botellas de agua no podían causar daño a la salud. También la Asociación Internacional de Envasadores de agua negó a través de un comunicado que se utilizara esa dioxina para la fabricación de los envases.
La base de toda la historia, una vez revisada, parece encontrarse en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Idaho, en la que decían que la reutilización de las botellas de agua podía causar algún leve problema de salud, pero ese estudio no había sido refrendado por ninguna autoridad sanitaria para confirmar sus resultados, y por descontado, se refería a pequeños problemas, no a la aparición de tumores malignos.
Sí es cierto, no obstante, que muchas de las aguas embotelladas no son tan “puras” y “beneficiosas” como nos hacen creer. Algunas pierden parte de sus cualidades al embotellarse y otras contienen cantidades de sustancias minerales no presentes en las fuentes, que no tienen por qué ser necesariamente malas para la salud.
Podemos estar tranquilos por la composición de los envases y el contenido de las botellas de agua, ya que pasan controles por parte de las autoridades que no permiten la utilización de elementos perjudiciales en ellas, como en la totalidad de alimentos que compramos en los mercados.
Como tantas otras cosas, nos asusta la idea de ingerir alimentos en mal estado, o directamente “envenenados” con sustancias que no percibimos y desconfiamos de las autoridades. Por eso, tendemos a creer cualquier cosa que nos indique que por ahí van los tiros.
Pero no es el único mito o leyenda que circula con el agua como motor principal.
La necesidad de tomar unos dos litros de líquidos al día, que es lo que se ha entendido desde hace años como lo adecuado, se ha convertido con el paso del tiempo en la necesidad de tomar unos dos litros de agua al día.
Y es que no es necesario tomar los ocho vasos diarios que nos indican los médicos, nutricionistas o anuncios de la tele, sino que la comida, los refrescos o el café también aportan agua al organismo.
La ingesta masiva de agua puede llevar a algún problema, ya que se pierden algunos minerales al beber, y su brusca pérdida pueden ocasionar trastornos en el cuerpo.
Un saludin

2 comentarios:

J.E. Alamo dijo...

Como siempre, tus leyendas son interesantes y educativas. ¡La de bulos que circulan por Internet!

Pharpe dijo...

Lo cierto es que al principio aún se la hacía caso a estos correos, pero con el tiempo creo que hemos madurado lo justo para detectar casi siempre cuando ocurren estas cosas y sino es fácilmente comprobable hablando con la misma Universidad por e-mail.

Un saludo