jueves, enero 08, 2009

De sobrenaturales y ciencia difusa

Uno es muy aficionado a los grandes misterios que pueblan el folcklore humano.
Las historias de miedo, las que tienen el elemento espectral y paranormal han formado parte de la historia de la Humanidad desde que el primer bicho tuvo una mínima capacidad de razonar e intentar dar una explicación a las cosas que pasaban y no podía comprender.
Con el tiempo, esas historias se han ido haciendo más complejas, más elaboradas y se han ido adaptando a los nuevos tiempos, sin haber cambiado ni un ápice la base que las sustenta.
Fantasmas, espectros, figuras en los cielos, sombras en el alma, y cientos y cientos de figuras misteriosas, de actos enigmáticos, de situaciones sin más explicación que lo sobrenatural pueblan la historia de nuestro mundo, tan ordenado y tan racional.
Ultimamente, y me refiero a unas décadas hacia aquí, ha surgido con fuerza una corriente que intenta destruir, de manera racional, todas las supersticiones y leyendas que han sustentado la raiz de nuestras creencias, aplicando el tan útil y efectivo método científico.
Gracias a personas que han dudado de estos sucesos, se han hallado explicación a muchos de los "misterios" que han perturbado nuestras mentes a lo largo de milenios.
Su labor ha permitido que la brujería, la mágia y la simple especulación sean desterrados y se alumbre la ignoráncia de la gente sobre estos temas.
No obstante, continuan surgiendo "investigadores de lo oculto" que mantienen, defienden y justifican las presencias etéreas en los sucesos que no tienen, aparentemente, explicación.
Pero, como en todo en esta vida, en esta sociedad que hemos ido forjando siglo a siglo, éxito a éxito, y reconozcámoslo, fracaso a fracaso, de todo hay en la viña del señor...
No dejo de leer, escuchar o ver reportajes en los que se enuncian una serie de sucesos que son difíciles de etiquetar y que causan sorpresa y una sensación de extrañeza al que lo ve.
Los que creen y mantienen que una presencia de otra característica distinta a la humana convive con nosotros lo tienen claro.
Los que se aferran a la ciencia pura, a la experimentación y a la lógica aplastante del raciocinio, también.
Y mientras, los del medio, observamos como las teorias surgen de cada lado, a cual más peregrina que la anterior.
Y es que, por ejemplo, programas como Milenio 3 (o su hermano televisivo, Cuarto Milenio) o similares presentan con gran bombo y poca información determinadas cuestiones. Así, logran crear la sensación en los espectadores u oyentes de que realmente hay algo misterioso y enigmático en el caso que presentan.
Y realmente, lo hay en la mayoría de ellos, no lo dudo lo más mínimo.
El problema reside, supongo, en la manera de presentar cada situación.
La misma, presentada por un equipo de experimentación compuesto por científicos, realizaría una lectura distinta, más cercana a lo racional, y probablemente, el resultado sería tan frustrante como el anterior.
Porque por mucho que se empeñen los llamados escépticos, hay cosas por ahí sueltas que siguen sin tener explicación razonada, aunque hayan intentos de poner nombre y apellidos a sus presuntos autores (me viene a la memoria el asunto de los circulos del maiz, en el que dos señores pretendían ser los autores materiales de los mismos).
Loz escépticos se escudan en medias verdades, en informes que quizás han sido desacreditados a posteriori, en declaraciones que puede ser que hayan sido tergiversadas, pero se quedan, como no, en la parte que les interesa para "desmontar" los misterios que, al final, no pueden ser más que fraudes "porque es imposible que sean otra cosa".
Por otro lado, los que defienden la postura éterea o paranormal, se aferran a un clavo ardiendo para dejar en el aire otro tipo de interpretación.
Por suerte, hay gente cabal en ambos bandos, que comprenden que ni todo está tan claro, ni tan confuso.
Porque, en este mundo en el que vivimos, ni está todo descubierto, ni podemos permitirnos el lujo de desterrar las viejas creencias que, queramos o no, son el sustento de cada paso que hemos dado desde que aquel hombre peludo miró al cielo y vio una esfera dorada y decidió que ese ser sería quien dictase su destino.

Un saludin

3 comentarios:

Álvaro Pons dijo...

Que algo no tenga explicación no significa que sea un misterio. Significa simplemente eso, que todavía no está explicado. Y la ciencia lo único que hace es aplicar el método científico. Cosas sin explicar hay infinitas (algunas mucho más importantes pero no tan mediáticas como las que salen en Milenio 3 y demás), pero la ciencia se debe basar para su explicación en una metodología, en un sistema que es el que la ha hecho avanzar durante siglos.
Si alguien intenta explicar un misterio de forma científica, nunca se basará en medias verdades ni en informes desacreditados, sino en cosas probadas.
El problema es que, casi siempre, el método científico se ve desacreditado porque las explicaciones que da son terriblemente vulgares, nunca tan atractivas como las que se esperan. Pero así es la navaja de Occam: normalmente la explicación real...es la más sencilla.

Crónicas de Sepelaci dijo...

Bueno, Álvaro, estamos de acuerdo en esto. Pero realmente este post me vino a la mente cuando leí un articulo en el Muy de este mes.
En él, se "desmontaban" una serie de fraudes paranormales.
El problema es que daban por buenos informes ya desprestigiados (algunos, como el de la sabana santa, por los propios firmantes, que declararon decenas de irregularidades en el método para hallar los resultados), o tomaban como buena la explicación de las marcas del maiz.
Que esos dos señores anden haciendo marcas, pues bien, pero no explica las que habían siglos antes, ni otras.
No me refiero tanto a los científicos, sino a los periodistas que difunden según que cosas, y que dan por buena cualquier idea que se adapte a sus creencias. La cosa más ridícula es decir "no puede ser porque es imposible", sin haber aplicado ni un método científico. Simplemente, porque piensan y creen que no puede ser.
¿Fraudes?
A patadas.
Pero no todas las ideas descabelladas están en el bando "paranormal".
Un saludín

Crónicas de Sepelaci dijo...

Además, Alvaro.
Convencido estoy de que muchas cosas "misteriosas" se resolverán cuando se tenga un determinado conocimiento sobre las cosas que ahora no tenemos.
Que no se sepa como medir algo no quiere decir que no exista. Ya aprenderemos.
Como ha pasado siempre, vamos.
Un saludín