miércoles, enero 07, 2009

Año nuevo, misma vida...

¡Feliz Año Nuevo!
Sí, han pasado ya siete maravillosos días del 2009, pero no me resisto a iniciar el año posteando de otra manera.
Han pasado ya siete días, siete ya, de este año que comienza y que ha traído tantas cosas, no necesariamente buenas todas ellas, pero que no ha sido tranquilo, no.
Un año que me he tomado medio sabático (ejem) y en el que he disfrutado de unas merecidísimas vacaciones que ya van encarriladas al sexto mes y que espero que terminen dentro de unos días.
Vuelta a la rutina perdida, con sus turnos, sus azulejos, sus compañeros ahoratehabloahorano, y todas esas añoradas cosas que odiaré a los dos días de retomarlas (como es de ley).
Mientras, me encuentro que el blog hermano, La Crónica Negra, está comenzando a superar las visitas de este su hermano mayor, y que como no comience a postear de seguido otra vez, Crónicas desde Sepelaci, creado para ser el punto de unión e inicio de todos mis proyectos interneteros, va a quedar como el segundón.
Que tampoco es ninguna tragedia, pero que no está bien. Si uno tiene que ser la puerta al otro, pues ha de ir por delante, ¿no?
De todas maneras, el amigo Pedrojota Cifuentes, tan majo él, me ha comprometido en otra cosilla, que ya llevábamos en mente años ha: un blog de cocina para frikis.
Así que voy a tener que ponerme gorro y delantal y hacerte llegar a través de tan suculento lugar las recetas que voy practicando en casa, para deleite de mi familia.
En otro orden de cosas, este año que comienza también me ha traído una nueva emoción a mi vida: por primera vez desde que tengo carnet de conducir y coche, he tenido que rellenar el papelito de los accidentes amistosos o como se llame el formulario ese que no hace ninguna gracia rellenar.
Un señor de unos 110 años o así ha calculado mal el giro de su vehículo y ha tenido a bien a destrozarme la chapa que se haya detrás de la rueda trasera izquierda. Nada grave, pero un boño de padre y muy señor mío.
Otro para la colección, pero este tiene el detalle de haberse hecho por culpa de otro vehículo, y no de la columna de mi parquing. ¿Recuerdas la columna del anuncio? La puñetera que se tiraba encima del coche para rayarlo. Pues su prima la borde trabaja justo en mi plaza de garage.
En fin, que qué alegría haber comenzado el año, y a esperar lo mejor, que está por venir.
Un saludin

2 comentarios:

Juanjo dijo...

Bueno, mientras todo haya quedado en un boño, no está mal...

Venga, un saludo!

P.J.Cifuentes dijo...

Es que los abueletes son peligrosos. Llega un momento en que deben pensar que ya no se trata de que todavía estén en edad de conducir, sino que llegado el momento empiezan a convertirse en peligros públicos.
Ponte a concinar chaval, que la foto esa con la paella es impagable.