martes, noviembre 25, 2008

El Internado: una serie juvenil con un mucho de buen hacer

He de confesar que cuando comenzó, dejé de lado esta producción de Globomedia para Antena 3. ¿El motivo? Ya estaba harto de series de chavalines imberbes en situaciones "normales y totalmentes realistas" con que se nos está bombardeando desde aquella infumable "Al salir de clase".
No soporto a la mayoría de actores "juveniles" que salen en esas series, y las situaciones que se plantean en ellas, ni son "realistas" ni son ficciones lo suficientemente trabajadas como para dar el pego.
Pero hete aqui que hace unas semanas decidí, ante la falta de nuevos episodios de Perdidos, Dexter, Sexy Money, Boston Legal y un buen número de interesantes series yanquis que sigo, ponerme a ver esta serie desde el principio, por aquello de pasar el rato.
Y resulta que no era lo que me esperaba.
Sí, es una serie sobre un colegio, un internado en este caso.
Y sí, los protagonistas principales son un grupete de críos insufribles que van de "guays", de niños bien con problemas existenciales y que las crías pequeñas comienzan siendo un lastre para ir adelantando en la trama, con sus cosas "de niñas".
Pero a medida que pasan los episodios, las tornas cambian.
La realización de cada capítulo recuerda vagamente a Perdidos, salvando las distancias. Recoge ese recurso que tan bien funciona en la serie americana y que conjunga la acción pasada con la actúal, además de presentar a personajes que tienen algo que esconder.
Algo, que mientras avanza la historia va generando un interés para determinar quien es quien y qué busca realmente entre las paredes de esa casona con más secretos de los que los espectadores somos capaces de digerir de golpe.
Tiene fallos, errores graves, que entorpecen el guión y que causan alguna que otra sonrisilla porque son recursos que hemos visto, con mayor acierto, en otras producciones (ninguna nacional, por lo que se perdona. Ser pioneros tiene estas cosas), pero en general mantiene un nivel más que aceptable y que escapa de los cánones impuestos por otras series de factura española.
En cuanto a los actores, poco hay que decir.
Luis Merlo está inmenso. Cambia de registro tras su etapa en Aqui no hay quien viva y presenta a un Héctor duro, justo e idealista. Uno de los mejores papeles de su carrera y de la serie.
Natalia Millán cae mal desde el principio, y es que su personaje es pérfido, manipulador y rastrero, aunque tiene un áura tierna a la que la actriz sabe sacar jugo cuando es necesario.
Amparo Baró, ¡qué hay que decir de Amparo Baró!
Su papel en "7 vidas" nos la dejó como una vieja cascarrabias, pero es aquí, en "El Internado" cuando saca a relucir todo su potencial como una gran actriz que es.
Y se podría seguir con el resto del reparto, unos más, otros menos (a algunos se les ve la tendencia al teatro, cosa que no está mal, pero que llega a chocar con la naturalidad de otros actores), pero en líenas generales estupendos.
En cuanto a los jovenes (otra vez, veintiañeros haciendo el papel de quinceañeros...), me he llevado una gran sorpresa.
Martín Rivas y Jon González, Marcos e Iván en la ficción, mantienen un interesante y trabajado pulso que lleva parte de la tensión argumental y que está bien resuelto, mientras que en el apartado de las chicas, Elena Furiase se descubre como una buena actriz, demostrando que la herencia artística de su familia han caído en buenas manos. En medio queda Daniel Retuerta, Roque, que aunque no destaca al principio, se va haciendo un hueco entre los papeles protagonistas, y Ana de Armas, Carolina, personaje central al que le falta algo de carisma para acabar de levantar las espectativas que levantan el resto, aunque no es ni un mal personaje, ni una mala actriz.
Y el resto de personajes: Pedro, Amelia, Julia, Paula, Evelyn (todo un descubrimiento, por cierto), y un largo etcétera, que consiguen que esta serie no caiga en un agujero en el que suelen caer las producciones españolas, que sucumben a lo chabacano y lo facilón para mantener el interés de unas generaciones que esperan un próximo "Ana y los 7" o "Manos a la obra" y que se encuentran con una buena producción de género.
Sí, de género, porque pronto comienzan los asesinatos, los secuestros, las apariciones fantasmales y otras hierbas que bien dosificadas, pueden hacer mucho bien en "El Internado".
Voy en estos momentos por la tercera temporada, que noto como ha bajado un poco el listón y parece ir ligeramente a la deriva. Espero que los guionistas no desfallezcan, los productores no se dejen liar por las ánsias de la cadena por ganar audiencia a cualquier coste y la serie termine cuando tenga que hacerlo, dejando un bonito recuerdo en la mente de los espectadores y aficionados, que de verdad, estamos disfrutando con ella.
Un saludin

2 comentarios:

Juanjo dijo...

Coincido totalmente con tu opinión, es una de las pocas series españolas que hoy por hoy me tiene enganchado. Junto a "Cuéntame" que para mí, es la serie por excelencia. Un saludo.

P.J.Cifuentes dijo...

Lo que a tí te pasa con esa serie equivale a una expresión yanky conocida como "Guilty pleasure", o placer culpable: Algo que es malo, que no sabes cómo, pero te gusta y sientes debilidad por ello.

En mi caso, y coincidiendo con lo que dices sobre la serie (aun cuando la he visto de pasada), estoy enganchadísimo a "Las chicas Gilmore", producto pastelón que programan por las tardes en la 2.

Un saludo!