miércoles, octubre 08, 2008

¡¡Ojito con los Microondas!!



Si hay un aparatito doméstico que ha sido protagonista de innumerables leyendas urbanas, ese ha sido el horno microondas.
Ya en sus inicios fue objeto de numerosas investigaciones, ya que fue ideado tras un afortunado incidente en un laboratorio, y sus propiedades para calentar los alimentos han sido vistos como casi mágicas.
Las multiples utilidades para las que fue concebido suelen resultar escasas para muchas personas, que buscan en ellos soluciones ingeniosas para pequeños quehaceres domésticos.
Hace unos quince años, más o menos, comenzó a circular una historia, situada por los narradores, todos ellos, por supuesto, totalmente informados, en los Estados Unidos.
La historia tiene como protagonistas a una señora de cierta edad y a su gatito persa.
La señora lava a su valiosa mascota bajo el grifo, pero nota como el animalito tiene frío, y decide secarla de manera rápida, para que no enferme.
No se le ocurre a la buena señora otra manera más práctica que meter al gatito en el microondas, programarlo a máxima potencia y darle cinco minutos para que el pelo se seque.
Por supuesto, el animal explotó a los pocos segundos de funcionamiento del horno, dejando las paredes del mismo cubiertas de sus restos.
Por suerte para la señora, se puso en contacto con los abogados y estos cursaron una demanda contra el fabricante del aparato. ¿El motivo?
En las instrucciones del horno no ponía que era peligroso meter a una mascota dentro para secarla.
Por supuesto, con la multimillonaria compensación se compró todos los gatitos que quiso, y desde entonces, en las instrucciones de los microondas advierte de estas cosas.
Esta noticia incluso apareció en una crónica del periódico El País, firmada por Javier del Pino, corresponsal en el país norteamericano, según aparece en el libro “Leyendas Urbanas en España”, de Antonio Ortí y Josep Sampere.
Porque, desde luego, se trata de una leyenda urbana.
Obviamente, es más que posible que alguien haya metido un animal en un microondas, que como dijo el maestro, “hay gente pa tó”, pero tal y como se narra, incluyendo la demanda y las características propias de esta historia, no ha sucedido, por mucho que se repita y se cambie el escenario y el país.
Otra leyenda que comenzó a contarse , con origen en Reino Unido, en el año 2000, hablaba de agua calentada en los microondas.
Al parecer, el usuario puso a calentar una taza con agua en un horno, y cuando lo sacó, comprobó que no sólo no hervía, sino que aparentaba estar fría. De repente, el agua explotó en su cara, causándole graves quemaduras en la cara.
Algunas noticias y estudios apoyan la posibilidad de un súbito recalentamiento del agua, sí, pero no de esa manera ni con efectos tan brutales.
También circula la historia de una joven que decidió utilizar el electrodoméstico para secarse el cabello.
Al parecer, aprovechó la ausencia de sus padres y organizó una buena fiesta en casa. Cuando se fueron los amigos, se metió en la ducha, para eliminar todo rastro de borrachera y los estragos de la fiesta.
Cuando salió de la ducha, le llamaron por teléfono. Eran sus padres, que llegarían a casa en unos minutos.
Para evitar contestar a preguntas delicadas, decidió eliminar pruebas del “delito”, y fue a secar el pelo en el microondas, poniendo las puntas de su cabellera dentro.
En un principio, pareció que no ocurria nada, pero…
Al día siguiente, en la facultad, sus amigos le notaron algo extraño. Su cara estaba demacrada, desvaída…
No hizo caso, pensando que sería efecto de la resaca, pero cuando fue a subir unas escaleras, cayó fulminada al suelo.
Había muerto.
La autopsia demostró que su cerebro estaba totalmente calcinado, como si se hubiera cocido de dentro a afuera.
Una investigación posterior confirmó lo esperado: había sido provocado por secarse el pelo en el horno.
Ni que decir tiene que esta historia no se mantiene. Para comenzar, la muchacha introdujo el pelo, no la cabeza, y desde luego, no habría podido cerrar la puerta del aparato. No sin ver las estrellas por el dolor, por lo menos.
Este artefacto ha sido protagonista de muchas más leyendas, algunas simples versiones de estas, otras incluso más estrambóticas. Lo que sí es cierto es que, utilizado para lo que sirve, pocas sorpresas nos puede deparar.
Un saludin

2 comentarios:

Conner Kent dijo...

joder, lo del gato es flipante, eso ocurrió en serio? O_O

Crónicas de Sepelaci dijo...

Conner...

¿te suena el término "leyenda urbana"?
;)

Es una historia que he escuchado muchas veces, en muchas versiones.

Nunca ha sucedido, hasta donde yo se...

Con Gremlins, sí, pero con gatos...

Un saludin