viernes, febrero 16, 2007

COSAS DEL DEPORTE

(Publicado en Arrels nº17)

El deporte, amigo mío… Ese gran desconocido para la mayoría de la humanidad. Que sí, que casi todos ven con afición el partido del año que se juega esa semana. Hay semanas en las que, además, se juega un “partido del siglo”. O dos, incluso.

Y eso, sólo en futbol.

Luego están los partidos de Básket, antiguamente llamado baloncesto, que aunque menos seguido (no tiene quiniela, y eso pesa…), también tiene su buena cantidad de aficionados. Con menos tirón están el resto de deportes que hacen competiciones, y que de vez en cuando se retransmiten por la tele, mayormente a través de canales especializados, de esos que tienen cuatro mal contados. Y encima, que aprovechan para ver los anuncios de las generalistas en cuanto sale una competición de billar o de futbol-playa (o como se llame). Ya, los partidos de Voley-playa femenino sí se siguen, pero eso es otro tema.

De todas maneras, yo decía que el deporte, así, en directo y en primera persona, es algo que se nos antoja extraño, pesado y, sobre todo, cansado. Y por eso, no sabemos ni tenemos ni idea de lo que es eso del “deporte”.

Hacer deporte exige muchas y complicadas actitudes y aptitudes, que no siempre se tienen y que hacen de su práctica un auténtico quebradero de cabeza (y cervicales, ya puestos).

No entendemos, por ejemplo, como pueden algunos cobrar por 90 minutos de trabajo algo más de lo que los demás cobraremos en toda nuestra vida laboral junta. Que sí, que también entrenan, pero que no son ocho horas en la fábrica…

Quizás sea por eso que lo del deporte nos parece tan extraño, tan difícil de hacer y tan lucrativo, que nos empeñamos en que sean nuestros hijos los que suden la camiseta. …

A la hora de elegir el deporte que más conviene a nuestros churumbeles, indudablemente, está su propia opinión. Quieren hacer handbol, que es lo que les enseñan en el cole. Por supuesto, acaban yendo al fútbol, pero no porque les vaya gustando más (que sí que hay casos, desde luego), sino porque, para empezar, eso del handbol suena raro. Si fuera balonmano, aún, que de ahí salen Infantos y todo. Pero eso con nombre inglés, vete a saber qué es lo que es.

Después, quizás se encabezonen en la natación. Que está muy bien, porque les permite maniobrar y trabajar muchos músculos al mismo tiempo. Es un deporte para gente disciplinada, fuerte y resistente. Y si no lo eres, te lo hacen ser.

Claro, que estos deportes, igual que la gimnasia rítmica, el ciclismo, el esquí, el tenis de mesa, el tenis, no tienen salida. .

No existe una escuela que apoye (y pague) el desarrollo del chaval y todo ha de salir del bolsillo de uno, así que la cosa va saliendo más cara que lo del fútbol.

Pero esta columna no iba de todas estas cosas, así que dejaré de divagar sobre estas cosas, tan populares, y me centraré en lo que de verdad importa.

¿Alguien sabe por qué el ajedrez está considerado como un deporte?

Porque, veamos…

No hay equipamiento, porque cada uno va como quiere (la chaqueta de pana con coderas y el jersey de cuello alto “estilo Karpov” no cuenta).

No hay esfuerzo físico, porque se juega sentado.

No hay campo, sino que se juega en un tablero.

Se sufre, vale, pero no se suda.

Aunque, si la respuesta que alguien me consiga dar me convence, quedará siempre en el aire una duda.

¿Y por qué no son deporte las Damas, si son iguales?

O el parchís, el Monopoly, el Warhammer, la Oca, el backgammon (eso también tiene tela. ¿Alguien sabe como narices se juega a eso?).

O ya puestos, la Butifarra, que tiene mucho de estrategia, suerte y se suda, se salta y se padece más.

Misterios de los deportes…

Un saludín

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