sábado, octubre 14, 2006

BOOKCROSSING, LITERATURA VIAJERA


¿Cuántas veces nos hemos quejado de lo mucho que cuestan los libros? Demasiadas, supongo. Lo más grave viene cuando ponemos esa excusa a la hora de comprar un libro, y evitamos acercarnos, de esa manera, al placer que supone leer una buena novela, un interesante ensayo o cualquier otra cosa.

También puede darse el caso de que, al ir a tomar un café, o paseando paseando, nos encontremos que alguien, despistado él (o ella) se haya dejado olvidado un libro. Y mirando el libro, te das cuenta de que en su portada (¡qué desconsiderado!), la persona en cuestión ha colocado una etiqueta, que tapa la ilustración, y encima, lleva un mensaje.

Enhorabuena si es así. Te has encontrado con un libro bookcrossing.

El Bookcrossing, con este nombre tan raro en inglés, es una iniciativa que ha surgido, como no , desde la red de redes, ese invento maligno que venía a terminar con la lectura del mundo y a aborregarnos ante el monitor. La idea surgió en Estados Unidos (otra vez, como no…), y consiste en crear una biblioteca universal, compuesta por miles, millones de libros liberados en todo el mundo y puestos a disposición de quien los encuentre y tenga a bien leerlos, comentarlos y volverlos a liberar.

En la página de la iniciativa, www.bookcrossing.es, se puede introducir el número de identificiación del libro, junto a otros datos, como donde lo has encontrado, qué te ha parecido, y todo lo que se te ocurra contar sobre él.

Y, sobre todo, se espera que, una vez disfrutado, se vuelva a lanzar al mundo, para que otra persona con la misma ilusión por leer y participar en tan grata experiencia se lo encuentre. Leer gratis. Un sueño y una gozada, oye.

La comunidad bookcrosser se extiende por todo el mundo y España no es una excepción. Aunque mucho más reducida que otras, la española lanza miles de ejemplares a la calle para que sean encontrados y puedan comenzar a efectuar un viaje que sabes donde comienza pero nunca, nunca sabrás donde termina. Cafeterías, parques, estaciones, cualquier sitio es bueno para dejar un libro, y con suerte, encontrarlo.

Onda no es ajena a esta aventura cultural e itinerante, y se pueden encontrar, de vez en cuando, ejemplares en lugares muy concretos.

El gran problema de esta iniciativa es la reticiencia de muchas personas a la hora de desprendense de un libro. Consideramos que es algo muy nuestro, muy personal y nos cuesta dejarlo. Y si encima, no tenemos seguro el destino final del mismo, pues todavía cuesta más…

Lo importante es que la cultura esté en la calle, al alcance de todos, y además ¿para qué queremos un libro acumulando polvo en la estantería, a merced de los terribles pececitos de plata, devoradores de papel? Mejor soltarlo al mundo, para que otros devoradores de lectura, de esos de dos patas y algo de cerebro lo utilicen para pasar sus momentos de ocio, o se documenten o qué se yo…

Para demostrate lo interesante y útil que es esta iniciativa, voy a comprometerme a liberar varios libros en distintos lugares públicos de Onda durante estos días para que los busques, los encuentres y los disfrutes, para volver a lanzarlos al océano del mundo para ver hasta donde van a llegar.

Si has llegado a leer hasta aquí, todo este tocho, ¿te atreverás a no aceptar el reto?

Un saludín

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