miércoles, febrero 15, 2006

EL MUNDO DEL RIO


Hace la friolera de dieciocho años (brrr... que mal rollo cuando puedes ir contando cosas de hace tanto tiempo...) encontré en la biblioteca de Onda un libro. Era un librillo de bolsillo, de la Editorial Ultramar, de su colección de Ciencia Ficción.
Estaba escrito por un tal Phillip Jose Farmer, un escritor de quien no había escuchado hablar en mi vida, pero que me llamó la atención.
Me puse a leerlo, y aunque no entendía muy bien la situación, me enganchó.
Trataba de unas personas, que parecían ser personajes reales, que habían vivido en siglos anteriores en nuestra realidad, a los que les pasaban cosas extrañas, en una especie de torre erguida en un mundo alienígena.
Los muertos resucitaban sin parar, pero de buen rollo, y estos, a su vez "rescataban" a sus amigos, amantes y familiares de entre los muertos, merced a un superordenador o algo.
Pronto comprendí que se trataba de uno de los tomos de una serie de libros que debían de contar algo más. Como lo devoré en cuestión de dos o tres días (en aquellos tiempos, en los que me recogía pronto a casa, pasaba las tardes-noches leyendo), me acerqué a la estantería de la biblioteca y busqué otros títulos del mismo autor.
Ahí estaba...
No uno, sino cuatro libros más, de la misma saga, la misma serie.
La Saga del Mundo del Río me enganchó irremediablemente, y me puse a devorar libro tras libro, novela tras novela, disfrutando de las peripecias de Sir Richard Francis Burton, de Gwenafra, de Samuel Clemens...
Vibré cada vez que las setas descargaban, tres veces al día, si no recuerdo mal, llenando esas cornocupias de manjares y vicios varios, navegué en el barco fluvial de Mark Twain y volé con ese engendró mecánico con el que, finalmente, se llegó a la torre, sobrevolando el inmenso río.
Sí, lo sé...
No se trata de un escritor especialmente talentoso, ni es una obra de las de recordar, pero se me quedó en la memoria de tal manera que he vuelto a ella en varias ocasiones, queriendo recuperar esas emociones. Ya sabes, en ocasiones la memoria...
Bueno, no he quedado defraudado, ya que, aunque el efecto no ha sido el mismo, estas relecturas me han permitido refrescar la memoria y apreciar en su justa medida una lectura que me entretuvo en su momento.
Imagínate mi sorpresa cuando descubrí que habían hecho una serie basada en las novelas...
Por suerte o por desgracia, no se ha emitido en España, así que tampoco sé que tal estará (aunque me lo puedo imaginar), pero, aunque sea por completismo, por puro frikismo, me gustaría verla.
Así que quizás venza mi reticencia y la consiga vía internet, a ver como la destrozan...
De todas maneras, seguro que vuelvo a disfrutarla, aunque sea en imágenes, y con el tamiz de la televisión.
Un saludín

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