domingo, agosto 07, 2005

EXCAVACIONES EN EL CASTILLO DE ONDA


Este año se ha celebrado el cuarto Curso de Arqueología en el Castillo de Onda. La cosa consiste en traer a unos cuantos universitarios becados para que se pasen tres semanitas de verano dándole al pico en el castillo, en busca de hallazgos arqueológicos que sirvan para obtener información sobre la fortaleza a lo largo de sus treinta (¡treinta!) siglos de historia.
Según tengo entendido, en lugar donde se yergue la figura del Castillo, habían asentamientos desde hace casi tres mil años. Logicamente, no se trataba de una gran fortaleza como la que queda en pie, sino un pequeño poblado íbero, que situado en la colina, dominaba una gran parte de territorio.
A medida que pasaban los siglos, el castillo tenía nuevos ocupantes que aportaban su granito de arena (o más propiamente dicho, sus adoquines trabajados) haciendo más grande, habitable y defendible el lugar.
Pues bien, estos chicos y chicas se pasan el verano excavando la zona donde se alzaba la torre del homenaje, conocida como alcazaba, y año a año, cada promoción va descubriendo pequeñas cosas que permite hacer un mapa cronológico de las estancias que van surgiendo. El primer año, se encontró un muro derruído con una ventana intacta, con un arco que permitió datar con bastante tino la época de su construcción. El año pasado salieron tres habitaciones, una de las cuales tenía una gran tinaja para líquidos, y este año, han recuperado dos pavimentos de canto de río, muy bien elaborados, y que dan más pistas para descubrir como se vivía en el castillo hace unos años.
Además, levantando una piedra cualquiera, te salen fragmentos de cerámica para parar un tren.
Según me contaban los chicos de este año, se han hallado cientos de pequeños azulejos de diversas épocas, desde la romana, hasta algunos más recientes.
Lo más curioso, dicen, ha sido un atallfort encontrado por Loli, de Murcia, quien me explicaba que "es más bonito encontrar una pieza así, que un trozo vulgar de azulejo". Y tiene razón, leñe.
Los alumnos y alumnas participantes han vivido unas semanas juntos, en plan Gran Hermano, pero en un castillo en lugar de una casa. La diferencia, claro, es que estos han trabajado de lo lindo, y los de la casa, pues no dan un palo al agua.
Unos venían con la experiencia puesta, ya que habían participado en otras excavaciones, como Javier, que venía de Talavera, otros, como Elisa, malagueña ella, no habían estado nunca en una.
De todas maneras, la convivencia, cuentan, ha sido inmejorable y han disfrutado. Hasta las charlas de la tarde, conocida tortura que consiste en hablar de temas que resultan tremendamentes interesantes en cualquier hora que no sea la de la siesta, en pleno sofoco estival.
Me cuenta Ximo, el jefe de la cuadrilla y arqueólogo de cabecera, que el curso tiene continuidad el año que viene, que vendrán más estudiantes a darle al pico y la escoba, pero que mientras, se pondrá en marcha un proyecto de excavación de dos meses y medio en el castillo.
Es curioso como salimos a buscar monumentos y emociones del pasado a otros pueblos, muy lejos, y descuidamos el conocer nuestro pasado, como llegamos a Onda, como vivíamos cuando lo hicimos y como se formó lo que conocemos hoy.
Menos mal que gente como esta se encarga de darnoslo a conocer, y algunos nos interesamos lo suficiente para poder transmitirlo.
Vale, este post no ha sido muy exhaustivo precisamente, pero la información la tengo, y quizás pueda hacertela llegar más adelante, de manera amena, y que consiga interesarte.
Hasta entonces, procura subir un poco al castillo de Onda. Conócelo, de verdad, que es interesante...
Un saludín

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