martes, mayo 31, 2005

DE VACACIONES POR BENIDORM


La maldita cucaracha, a punto de atragantarse con algo grande y peludo... La foto la tir� �lvaro. Posted by Hello


Como habrás notado, no he estado muy activo estos últimos días. La explicación es muy sencilla. Mi único fin de semana libre del mes lo he aprovechado para viajar, con toda la familia, a Benidorm.
A ver. No es que sea un lugar que nos entusiasme, pero tiene algo que nos apetecía ver: ese invento nuevo que se llama Terra Natura.
Llegamos el viernes a la hora de comer, y tras registrarnos en el hotel (que, por cierto, no tiene parking...), buscamos un sitio para comer. Elegimos una cafetería tradicional, de las de plato combinado. Más que nada, porque tenía sopa en el menú, y eso es precisamente lo que buscabámos para Claudia.
Luego, a visitar el puerto, que resultó estar bastante lejos y fuimos en bus. Cosa curiosa, este estaba preparado para carritos de bebé y sillas de ruedas... sorprendente.
Embarcamos en el ferry que lleva hasta la isla de Benidorm, a unas pocas millas de tierra firme, y observamos el fondo marino. Tanto Álvaro como Claudia quedaron encantados con la visión de los pececitos nadando.
Por la noche, cena obligada en Burguer King (que daba muñequitos de Star Wars), imposición de Álvaro...
Algo he de comentar sobre Benidorm..
Cuando preparábamos el viaje, pensaba en aquella vieja canción de los Nikis... y en su continuación. Allí decían que "no vuelvo a ir a Benidorm". Entre sus frases, destacaba la de "Sólo hay elefantes en top less..." y es cierto...
La presencia de miembros de la tercera edad, sobre todo ingleses, hace de esta población algo desesperante. Hay top less que deberían estar prohibidos...
Pero bueno, iba por el sábado.
Después de dormir en el hotel (que, por cierto, tenía el aire desconectado hasta el 15 de junio, por orden de dirección...) fuimos al parque.
El Terra Natura este está justo al lado de Terra Mítica, por el que pasas para acceder a la entrada.
Se trata de una especie de zoo convertido en parque temático, en el que, segun zonas, puedes tocar los animales. Para los peques, toda una experiencia. Claudia y Álvaro alucinaron con los ciervos, los burros, caballos y pájaros. Luego, hay otra zona con bichos menos manejables, como puercoespines, leones, tigres, elefantes y demás.
Todo muy bien ambientado.
Como curiosidad, hay varias mesas de información donde te explican cosas interesantes sobre los animales de la zona, y hay varias piezas, como cuernas de ciervo o dientes de elefante, que puedes tocar y manipular. Muy interesante. Incluso tienen un trozo de meteorito.
Lo toqué y sostuve en la mano. No era de color verde, y no noté nada anormal en mí...
Vaya desilusión (Nota al margen: ¿no debería dejar de ser tan friky....?)
En fín, que después de ser atacado por una legión de hormigas gigantescas, medio devorado por una cucaracha gigante y "disfrutado" del menú aventurero del restaurante de Pangea, volvimos al hotel (que, por cierto, estaba repleto de abueletes marchosos...), y bajamos a la piscina.
El domingo, vuelta a casa, molidos, pero contentos. La lástima es que el lunes, comencé el turno de noche...
Y a Susana todavía le quedan cuatro días de vacaciones...

Un saludín

1 comentario:

Anónimo dijo...

jo, no sé porqué la gente se tiene que disculpar por ir a Benidorm. No creo que lo pasaras tan mal. A mí Benidorm me encanta, ¿hay abuelos?, sí, ¿y qué? también hay niños, y jóvenes y mujeres, hombres, travestis, gente de todo el mundo, de toda condición. Benidorm tiene mil caras, puedes encontrar todo lo que busques, puedes hacer lo que te venga en gana. No conozco ninguna ciudad tan libre como ella. Benidorm cumple con algo que es una premisa en mi vida: vive y deja vivir.