jueves, febrero 24, 2005

SERIES QUE ME QUITAN EL SUEÑO

Normalmente, y si los turnos lo permiten, me gusta disfrutar de las series de ficción que nos programan las cadenas en abierto por la noche. Ya sabes la situación. Acabas de cenar, has fregado los cacharros, acuestas a los peques, y te tumbas en el sofá, dispuesto a dejarte transportar al mundo irreal de las personas que pueblan la caja tonta esta.
Ultimamente, disfruto, y mucho, con las series de ficción española. Sí, no es broma. Después de años con tonterías intragables como Médico de Familia, y similares, han llegado series que me han conseguido enganchar.
Desgraciadamente, debo de haber hecho algo a los programadores de algunas de estas cadenas, porque se han propuesto fastidiarme el escaso tiempo que dedico a la tele.
Lobos era una de esas series que me hicieron volver a disfrutar de la tele.
Trataba de una familia de abogados, un padre y sus tres hijas. Una jueza, otra forense, y otra... bueno, joven.
A lo largo de la trama, éramos testigos de como el íntegro abogado hacía un trato para sacar a su hija joven de la carcel, tras una cagada de la niña. Que quieres que te diga. Me gustaba. Los actores eran correctos, la trama, sencilla pero con gancho.
Los guiones no eran tan desagradables como uno espera de un intento de este tipo.
Pero bueno, un día, el señor de Antena 3 decidió que no la veía bastante gente, y que el engendro ese de Aída, en Tele 5, iba a darle la puntilla.
Así que la cambió al jueves. Poca competencia, el jueves...
Sólo Cuéntame como pasó, la apuesta de TVE. Sí, la série esa que la gente continúa viendo, aunque no llegue ni a la mitad de interés que en sus dos primeras temporadas.
Y en su cuarto capítulo, en mitad de la tensión, se la cargan.
Adiós.
Se acabó.
De poco sirven las quejas en los medios, ante esta actitud, desde luego.
Al poco, tenemos una buena noticia: Motivos Personales, en Tele 5, promete. Y mucho.
Una trama de intriga, que parte de unos laboratorios farmaceúticos, nos lleva a través de una intriga familiar como no se había visto desde Falcon Crest. Y disfrutamos de ella, desde luego...
Hasta el capítulo de esta semana.
No, no la han cancelado.
Es que...
Bueno, diciéndolo en plata, la trama se ha enrevesado tanto, que parece que se les va a ir de las manos. Los misterios crecen sin control, sin orden aparente. Los personajes ocultan secretos que lían y enredan la trama sin necesidad y sin concierto.
Desde fuera, parece que se esté hinchando la trama para que dure más. Y eso no parece nada bueno, aunque en principio podría ser deseable.
Me da miedo de que los guionistas se enreden, de que no sean capaces de desenmarañar el ovillo que están creando.
Y estropear una buena historia.
Y ya sabemos lo que ocurre. Un productor estropea una buena historia. El público se da cuenta, y abandona la serie.
El productor echa pestas y cancela la serie, y jura que no volverá a tocar un tema similar. Porque no funciona. Porque la ha cagado,y no tiene narices de reconocerlo.
Esperemos que no suceda, y que todo sea parte de un plan inicial, y que Motivos Personales tenga un fin digno: el que su creador le adjudicó, y que tendrá, seguro, más sentido del que parece.
Esperemos...
Un saludín

2 comentarios:

Emilio A. dijo...

Yo también me había enganchado a Lobos. Y el jueves me parecía el día ideal, nada mejor que ver, ni siquiera nada comparable.
Y de repente *pof* que desilusión, con lo que podría haber dado de si la serie.

Alós dijo...

Lo más triste es que se la cargaron porque competía con Aída, una serie que no ha llegado ni a un mínimo de interés y calidad.
Al pasarla al jueves, se enfrentó a Cuéntame, una serie con calidad (aunque con mucha menos que sus dos primeras temporadas).
Primero fué el Pantano, ahora Lobos...

No sé por qué continúo viendo Antena 3.

Un saludín