jueves, octubre 28, 2004

CASALES

Si hay algo que abunda en Onda, durante la semana de Fira, no son los toros, precisamente.
Son los casales.
Para alguien que no esté familiarizado con la forma de vivir la fiesta en la provincia de Castellón, esto le sonará bastante extraño. Realmente, el concepto de casales es prácticamente originario de Onda.
Vale, en los pueblos de alrededor, como Betxí, Vila-Real, y los demás, e incluso en Castellón, existe algo similar. En unos sitios son peñas, en otros collas, en otros, también casales.
Pero todos esos sitios tienen una cosa en común que no tienen los casales de Onda. En ellos, se paga la consumición.
En los de Onda, no.
Sí, has leído bien.
Las peñas de Onda se reúnen en sus casales, los montan, los preparan y decoran, y los llenan de bebida.
Luego, invitan a todo el mundo a beber cuanto quieran.
¿Extraño?
No, para nada...
Es Fira d'Onda.
En la villa hay unos 350 casales registrados. Tenemos unos 25.000 habitantes. Hecha el cálculo.
Existen zonas en las que prácticamente todos los bajos están ocupados por peñas, de jovenes, de treintañeros, de cuarentones... Pero peñas, al fín y al cabo.
Y en todas se invita a beber.
Esto no viene de ahora, ya que siempre ha sido así, que se recuerde. Los grupos de amigos se unen en peñas, y las peñas han de tener un lugar donde guarecerse y montar su fiesta. Ahí están los casales.
El problema viene cuando te pones a buscar un casal.
Cualquier cosa vale. Desde un almacén de 200 m2, que los hay, hasta cuchitriles de apenas 12, que también los hay.
Incluso las casa en peligro de ruina valen...
Esto ha provocado un crecimiento desmedido en el precio de los alquileres. Hace apenas diez años, un casal podía costarte unas 50.000 ptas, unos 300 euros de los de ahora. Ese mismo casal ahora te cuesta 1.500 euros, cinco veces más.
Bueno, la vida sube, puedes pensar. Vale, pero no tanto. También hay que pensar que ese bajo, de 20 m2. no tiene suelo de gres, sino hormigón. No tiene lavabo. Ni luz, que hay que pedirla a un vecino, o afrontar el contrato "pirata" que te hace Iberdrola por una semana. No hablemos de agua corriente, por favor...
Pero es Fira, y si tú no quieres, pues otro querrá.
Y así, se montan los casales.
Palets de madera, puntales "pedidos prestados" de obras, telas negras y bolsas de basura pegadas en las paredes son las herramientas normales para dar forma al pequeño recinto, acompañados, como no, por los carteles de los toros del Consell, los de cada peña, los conciertos y alguno que se trae un compañero, de temas diversos.
De música, pues hablamos de ese equipo de música que cuesta 72 euros en Carrefour, hasta un equipo de 1.500 wattios de potencia. ¿Sabes cómo suena eso en un local debidamente acondicionado? Pues imaginate como lo hace en un simple garage. O en los comedores de los cinco pisos superiores...
Los casales de dieciochoañeros son los más ruidosos, con preferencia de músia dance y techno, y equipos brutales. A partir de los 25, suena una música más de los 90, mientras que los de 30 disfrutamos de la buena música de los 80, junto a mucho tema nuevo. Pop y rock, claro... Pastelito como mucho, que no estamos para esos rollos.
Es curioso ver como las peñas con las que he crecido, con las que me he peleado y me he emborrachado (bueno, es un decir, que yo nunca he hecho esas cosas...) ahora disponen de un apartado en sus casales para los carritos de los bebés. Y como funcionan las cosas en las de los más jóvenes.
Pero eso es otro tema, y hay mucho que postear todavía.

Un saludín.

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