sábado, septiembre 25, 2004

LA RADIO QUE ME ATRAPA

Sé que la televisión es uno de los grandes entretenimientos de la gente. La mayoría de los programas logran cazar la atención de las grandes masas, y les hacen pasar buenos momentos, tanto metiéndose en las vidas de otras personas, como ofreciendo buenas historias de ficción.
Pero la televisión me ha llegado a defraudar.
Sí, demasiado corazón y vísceras han llevado a mi pobre cabecita a dedicar mi escaso tiempo de ocio a otros menesteres más interesantes.
Mi afición a la radio viene, no obstante, de hace varios años, cuando comencé a disfrutar de los turnos en la fábrica.
Sobre todo, en la noche.
La noche, si no lo sabes, tiene algo mágico, que te hace volar entre mundos, aunque estés en buena compañía, viendo pasar azulejos por delante de tus narices. Y la rádio, la buena rádio, te ayuda a soñar.
En 1995 descubrí que la rádio era algo más que los 40 principales y desde entonces, estoy atrapada por ella.
Concretamente, por un programa, con un título tan repulsivo como "Turno de Noche"
. El programa, que llevaba el nombre de la franja horaria más perra para trabajar, me enganchó...
Misterio, historia, humor, y la voz increíble de Juan Antonio Cebrián, mi hizo pasar horas y horas con la oreja puesta en el auricular, mientras las horas pasaban ya demasiado rápidas.
Contaba el tiempo que me quedaba para volver a escuchar esa voz, ese programa.
Cuando dejé la fábrica, me dolió no poder escuchar de manera tan asidua el programa, y me dolió cuando, tras tantos años de compañía, desapareció de las noches.
Y volví, al cabo de unos años, a otra fábrica, a otros turnos, y a otro programa.
Cebrián seguía allí, junto a Mar de Tejeda, a Silvia Casasola, a todo su equipo...
Ahora era la Rosa de los Vientos, y con tan sugerente nombre, nos guiaba a través de la noche, con más mágia, con más interés.
Los Pasajes de la Historia, que me llevaron a cabalgar junto a Alejandro Magno, a luchar junto a William Wallace..., a hundirme con el Bismarck...
Los Pasajes del Terror, que me hiceron estremecer al conocer a gente tan salvaje como Ed Gein, o tantos otros...
Las historias de espionaje... Tantas secciones tan atípicas, tan extrañas, y cercanas...
Hoy puede decir que me siento orgulloso de haber elegido una buena manera de pasar mis horas, tanto de trabajo como de ocio, cuando me acompaña, suave pero potente, la voz de Juan Antonio Cebrían, contento y feliz como una lombriz...
Puedes acercarte a los archivos de sonido de www.juanantoniocebrian.com
y comprobar como la mágia, también se transmite por las ondas.
Un saludín.

1 comentario:

David dijo...

Yo también descubrí una noche por casualidad a Cebrian en su turno de noche, y yo también me enganché y luego seguí el rumbo que marcaba la rosa de los vientos hasta que desapareció de las ondas o yo dejé de conectar con ellos. Ahora parece que han vuelto a Onda Cero, aunque todavía no he tenido la ocasión de escucharlos.

Era (y es) un programa distinto, una radio especial para noctámbulos que se agobian con las confesiones poco interesantes de los insomnes. Ay, que tiempos aquellos y que forma has tenido de recordármelos.