viernes, julio 29, 2011

La Frase de Cine

No deben subestimar lo predecible que es la estupidez.

Vinnie Jones en Snatch, Cerdos y Diamantes 

martes, julio 26, 2011

Insólito Mundo...

... De los ladrones de cadáveres: En el siglo XIX, cuando la medicina estaba avanzando a pasos agigantados, los médicos se encontraban que no tenían cadáveres para experimentar. Solo podían utilizar los cuerpos de los ajusticiados y de personas sin reclamar, así que que comenzó a extenderse la costumbre de comprar cuerpos a personas que los conseguían en los cementerios. Estos ladrones de cuerpos se cuidaban mucho de llevarse también las joyas de los difuntos, porque eso sí era penado duramente. El robo del cuerpo en sí estaba menos castigado. Era tal la fiebre por los cuerpos que se produjo en la segunda mitad del siglo, que los pudientes se enterraban en féretros de metal sólidamente cerrados. Fueron tristemente famosos Burke y Hare, dos pillos que ante la falta de cuerpos, decidieron asesinar para vender los cuerpos a un médico.

lunes, julio 25, 2011

La Frase de la semana

Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace

Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés

miércoles, julio 20, 2011

Insólito Mundo...

... de los polos: Aunque nos parezca extraño, el invento de los polos de hielo es estadounidense. Como en tantas ocasiones, fue inventado por casualidad. El americano Frank Epperson, quien cuando tenía 11 años mezcló soda con agua, y la removió con una cucharilla. El destino quiso que se le olvidara en el porche de su casa, una noche que heló. El resultado fue un trozo de hielo con sabor dulce, que estaba pegado a la cucharilla con que lo removió. Al cabo de unos años, cuando creció, montó una empresa para fabricar este helado, que ha llegado hasta nuestros días. El año de la creación del polo se remonta, pues, a 1923.

martes, julio 19, 2011

Leído: Diástole, de Emilio Bueso

El terror es un género muy delicado. Si no eres capaz de poner nervioso al lector, deberías dejar de escribir sobre la parte oscura del alma humana y dedicarte a otras cosas. No lo comento por nada en especial, es solo porque estos días he leído Diástole, de Emilio Bueso, y ahí encontré buena literatura de terror.
No, no me encontré con monstruos milenarios sedientos de sangre y haciendo masacres por las calles de la ciudad, ni grandes hordas de muertos vivientes que buscan alimento en las carnes de los incautos que no escapan de los agónicos sonidos que llegan de sus gargantas muertas.
No, en Diástole el terror es más oscuro, más íntimo, como suele ocurrir con las obras de Emilio.
No es un terror de escenas macabras, sino un desasosiego que crece poco a poco, a medida que pasas las páginas y te enfrentas al descenso, escalón tras escalón, a lo más profundo del alma humana, donde no llega la luz del sol, ni el hálito de la esperanza.
En Diástole, precisamente se habla de eso. Del dejarse llevar, del descenso al sótano más mugriento y terrible que pueda habitar una persona, y la engañosa luz de una vela que te lleva por el camino de vuelta, para que al final te des cuenta de que era un espejismo, y lo que ha ocurrido es que te sumerges más en la oscuridad.
Me leí el libro en unas pocas horas, porque me era imposible dejarlo.
Todo transcurre en tres noches, en las que dos personas se abren el alma una a la otra. Una, por medio de la narración de su propia historia, la otra, porque desde el sótano de la desesperanza, comienza a ver una leve luz que le puede sacar de allí.
Ambos terminan de una manera que no esperaban. O quizás sí.
El transcurrir de la historia (y la ilustración de la portada, dicho sea de paso) te va dando las claves de lo que sucede realmente, pero en mi caso, decidí no hacer caso a esas pistas y dejar que fuera la historia la que me golpease directamente cuando fuera el momento.
Una lectura más que recomendable para una tarde tonta de verano, de esas en las que vas a hacer la siesta, y cae en tus manos algo que no te deja dormir. Esta novela, por ejemplo.
Un saludín.


lunes, julio 18, 2011

La Frase de la semana

Muchos críticos de hoy han pasado de la premisa de que una obra maestra puede ser impopular, a la premisa de que si no es impopular no puede ser una obra maestra.

Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) Escritor Británico

miércoles, julio 06, 2011

Crónicas desde Sepelaci, entrevista a Vicente García

Apocalipsis Island es uno de los libros que abrieron la veda en cuanto a buenos relatos de zombis. Publicado por la Línea Z de Dolmen, fue el primero de una serie que acaba de ver publicada la tercera parte.
Su autor es un viejo conocido de esta casa, Vicente García, editor de Dolmen y escritor a tiempo parcial. Y que le gustan los zombis, como ya sabemos todos.
A ver cómo si no iba a arriesgar capital y tiempo en sacar toda una línea editorial dedicada a semejantes insurrectos, y encima tener el éxito que está teniendo.
A.I. Misión África sitúa la acción justo después de terminar la primera novela, y podremos seguir a sus protagonistas en su exilio por el olvidado continente africano.
Allí se han cerrado las fronteras, pero desde fuera. Nadie entra, aunque sí que es posible que alguien entre, por un castigo, como en el caso de los protagonistas, o porque le parece bien.
Oye, de todo hay en la viña del señor.
El libro se ha puesto a la venta el día 1 de julio y ya se puede conseguir por los canales habitúales, y visitando tu libería preferida. La portada es del siempre magistral Alejandro Colucci, del que me declaro ferviente seguidor (y aprovecho para decir que hay en preparación un libro con todas sus portadas. Avisado quedas).
He charlado un rato con Vicente García sobre sus libros, la Línea Z de Dolmen y he montado este podcast para que puedas escucharlo.
No es la versión de Crónicas desde Sepelaci que me (nos) gustaría tener, pero el tiempo es implacable y no puedo dedicarle más que una media hora a la semana. Espero que después del verano podamos reunirnos todo el equipo y volver al viejo y añorado formato que tanto nos gustaba.
Por ahora, ahí tienes este interesante episodio, con Vicente García de invitado.

martes, julio 05, 2011

Leído: Fieramente Humano, de Rodolfo Martinez

Rodolfo Martinez es un escritor asturiano al que descubrí por unas muy interesantes novelas protagonizadas por Sherlock Holmes, Aunque no soy un seguidor acérrimo del personaje, guardo recuerdos muy entrañables de cuando me puse a leer las novelas de Athur Conan Doyle. No habia cumplido los 16, y ya me fascinaban.
Por eso, me llamó la atención que alguien se atreviera a descolocar al Detective (permíteme que lo ponga así, en mayúsculas), trasladarlo hasta un escenario tan extraño y cercano al mismo tiempo como fue la Guerra Civil Española y lo acabará juntando con aquel tipo bajito que fumaba tanto y que al final montó un bar en Casablanca. O con el granjero de Kansas que podía salvar cualquier montaña de un salto. Excepto aquella que estaba en aquel otro lugar, tan... inquientante.
Pero no voy a hablar de esa saga literaria, sino de una novela que ha aparecido bajo el sello Ngc Ficción, y que tiene por título Fieramente Humano.
El tal Rodolfo tiene que ser un friki de cuidado. Si ya me lo pareció cuando leí aquellos libros (tengo pendiente, por cierto, Heredero de Nadie, el último), me reafirmo con este.
El protagonista, o uno al menos, tiene fuertes raices enterradas en los cómics Marvel. En uno de los clásicos, además.
La figura del mago misterioso, recluído en un extraño edificio en medio de una ciudad que tiene mucho que esconder, nos retroatraé a aquel Doctor Extraño de Kirby que solucionaba los problemas sobrenaturales con los que se topaba Spider-Man. O los provocaba, vamos.
De todas maneras, el Doctor Zanzaborna es algo diferente. Más humano, más falible y sobre todo, más enigmático. Su ciudad es una ciudad que el escritor ya ha visitado antes, y se nota en el instante en que aparecen personajes que dibuja muy bien en apenas unos párrafos. Son viejos conocidos, y ellos están contentos por volver a estar presentes.
El Abismo en el Espejo y Los Sicarios del Cielo transcurren también en esa ciudad (y, como no los he leído, me los apunto para hacerme cuanto antes con ellos) y si has podido leerlos antes, eso que tienes ganado. Si no, pues no pasa nada, porque la pluma de Rodolfo Martinez te introduce enseguida en ella, y acabas conociéndola igualmente.
Los homenajes no terminan en Zanzaborna, sino que tienen más recorrido. El mismísimo Odín se deja caer por esa casa. O eso me ha parecido a mí. Y trae una sorprendente revelación que cambiará la vida del inspector Gabriel Márquez.
Paralelamente a la historia principal, la que conduce la trama, nos encontramos con dos pequeños altos en el camino, que se sitúan cronológicamente antes de lo que pasa en la actualidad, y que me parece que es lo más acertado de la novela.
Conocemos los antecedentes de lo que ocurre realmente, una información que se nos da tangencialmente durante la trama, y que acaba siendo revelado en esos capítulos intercalados a la acción central.
Una buena novela de aventuras oscuras, que no se me olvidaría poner en la maleta durante las vacaciones, para disfrutarla en esos momentos en los que apetece estar tranquilo, con un buen libro entre las manos.

Un saludín