Y mira que tengo.
Para comenzar, tengo una inmensa pila de libros que leer, todos con la misma temática y que me ha llegado gracias a los chicos de Dolmen, más concretamente de la Línea Z de la editorial.
Sí, son los libros de zombis que han salido desde mayo hasta ahora, y que estoy comenzando a devorar (que propio, ¿no?) con ganas y la verdad, con gusto.Ahora mismo estoy alternando los relatos de la segunda antología Zombi con la interesante lectura de Y Pese a Todo... de Juande Garduño.
Me ha sorprendido, sobre todo, el escenario. Nada más y nada menos que Bangor, Maine, lugar emblemático para cualquier aficionado al terror escrito, y además, escrito por Stephen King (el rey de la novela barata, dice el autor a través de uno de los personajes).
Aunque me ha sorprendido desde el principio, dejo el cometario completo hasta que acabe de leerlo, que será a no tardar, porque creo que voy a sacarle punta a esta lectura.
En la recámara (o en la cámara frigorífica, si me permites el chiste), tengo La Muerte Negra y Quijote Z, de Hazael G., que no pintan nada mal y Diario de un Zombi, de Sergi Llauger, que me da que va a dar una visión distinta al mito del muerto viviente y que me va a sorprender,que es lo que me gusta.
Pues nada, me pongo a la tarea, que también tengo los últimos tomos de Los Muertos Vivientes, esa maravilla de Robert Kirkman que veremos en noviembre vía Fox (su adaptación televisiva, me refiero).Un septiembre zombi, que voy a disfrutar a tope.
Un saludín


