viernes, febrero 27, 2009

Cronicas desde Sepelaci, temporada 3

Pues sí, nos hemos animado y finalmente, el podcast de Crónicas desde Sepelaci está disponible en el enlace de ahí al lado y aquí.
La grabación tuvo lugar ayer jueves, en el estudio Uno de Radio Onda (Tomás suele quejarse por que me refiero de esa manera al único estudio de la emisora. Pero, caray, que no haya un estudio Dos no quiere decir que ese no sea el Uno...).
Nos dimos cita Toni Martín, Pedro Cifuentes, Javi Aguilella y un servidor (más Nati, hija de Toni) y durante una hora dimos rienda suelta a nuestras aficiones favoritas (bueno, todas no, pero el cómic y la cifi quedaron bien representadas).
Primero entrevistamos a Luis Rosales, director de la revista Scifiworld y responsable de la web Scifiworld.es, que se encuentra en Oporto cubriendo el festival de Cine Fantástico, y haciendo de jurado en el mismo.
Conocimos el contenido del número 12 de la revista, el del aniversario, y charlamos con él sobre la web y la comunidad virtual del género que tanto nos gusta.
Después le tocó el turno a David Baldeón, amigo y gran dibujante, cuya obra en Robin ha sido publicada este mes en España. Charlamos de su periplo americano (que tiene visos de continuar durante mucho tiempo) y de su reciente viaje hasta Nueva York, para participar en la Convención de Cómics de la Gran Manzana.
Finalmente, la tertulia tuvo a los cómics en red, web comics o como quiera que se llamen, como protagonistas.
En total, 57 minutos de emoción que me han hecho recordar por qué me gustó tanto hacer aquella primera temporada del programa.
Por ahora, no hay emisoras interesadas por la emisión del podcast, pero espero que, con el tiempo y la constancia, haya alguna interesada, para dar la mayor difusión al mismo.
En fin, tiempo al tiempo,
y a disfrutarlo.
Un saludin

martes, febrero 24, 2009

Leyendas Urbanas: Hoy, accidentes insólitos


Las leyendas urbanas beben de mil fuentes distintas pero todas, todas, tienen algo en común: son cosas que preocupan a todo el mundo, pequeñas historias que se engrandecen, se adornan y se difunden sin control por todo el país, cuando no por todo el mundo.
Los accidentes son caldo de cultivo muy común para estas leyendas. La preocupación por sufrir uno, y más todavía, por ser culpado de uno sin haberlo provocado, es una buena fuente de leyendas, que intentan inculcar (o eso puede parecer), cierta precaución a la hora de rellenar correctamente los partes de accidente que nos suministran las compañías de seguros.
Una de las más populares tiene como protagonistas a dos conductores. El primero de ellos, la “víctima”, es un joven que conduce de manera correcta, sin prisas y respetando las normas de circulación. La otra es una joven, de la que no se cuenta si conduce mal o bien, pero que por alguna razón, se salta un stop.
Esto provoca un golpe entre ambos vehículos y un destrozo considerable en ambos.
Por suerte, los dos conductores salen ilesos del accidente. Ella se acerca rápidamente al coche de él y le pregunta, nerviosa y asustada, probablemente por las consecuencias que le puede acarrear el haberse saltado la señal, como se encuentra.
Tras recibir la respuesta del joven, ella, para sorpresa de él, comienza a reirse, aliviada.
Le dice que ha sido una chorrada, que no estaba en lo que hacía, pero que mira, que no ha pasado nada, y además, le ha permitido conocerle…
Sin dar crédito, el chico, todavía confundido por el golpe, asiente, y cree ver que ella está intentando ligar con él.
Ella, algo más animada, le propone calmar los ánimos con un buen trago, “para tranquilizarse”, y además, “puede ser el inicio de una amistad… o algo más”.
Le pasa al joven una botella de vino dulce que llevaba en el maletero y que, milagrosamente, había sobrevivido también al accidente.
Él, sin saber todavía muy bien lo que hacía, pegó un buen trago, a fin de relajarse y le pasó la botella a su nueva amiga.
Esta, al recogerla, y sorprendiendo otra vez al muchacho, cogió esta por el bollete, y la estrelló contra el salpicadero del coche de él, llenándolo todo de alcohol.
“Ahora, a esperar a la Guardia Civil”, comentó, con una sonrisa maléfica, mientras volvía a su coche a esperar…
Así que cuidado con los ofrecimientos tras un accidente leve. Esta leyenda urbana que se extendió bastante durante la década de los noventa nos lo recuerda bastante bien.
Pero la que se lleva la palma, en cuanto a accidentes y siniestros, es la que nació en Estados Unidos hace como unos cincuenta años, allá por primeros años 60.
En esa época eran comunes los chistes sobre elefantes, vaya usted a saber por qué, y se comenzó a contar lo siguiente: un señor se dirigía hacia su casa después del trabajo en su coche, de un vívido color rojo, cuando se cruzó con la cabalgata del circo que se estaba instalando en las afueras de su ciudad. Entre los animales, habían varios elefantes. Uno de ellos vio el coche y creyó que se trataba de un taburete que utilizaba en su número, así que hizo lo que se esperaba que hiciera: puso sus monumentales patas sobre el capó y lo abolló de tal manera que el coche quedó casi destrozado, pero todavía funcionaba.
Los dueños del circo, ante la ira (comprensible) del conductor, realizaron un atestado muy completo sobre lo ocurrido, con las indentificaciones del circo y del animal en concreto, y se comprometieron por escrito pagar la factura del chapista.
El hombre volvió a casa, con tan mala fortuna que pasó frente a una patrulla de tráfico. Los agentes creyeron que había tenido un accidente y había escapado del lugar del siniestro, y lo pararon. El hombre explicó lo sucedido, y como es normal, los agentes no le creyeron… hasta que leyeron completo el atestado y comprobaron, tras unas llamadas, la veracidad de la historia.
Esta leyenda llegó a España en los ochenta, y como no, tuvo su correspondiente elefante, turismo y pareja de la Guardia Civil patrios. Se ha escuchado también en otros puntos de Europa y en América Latina y no es difícil escucharla cada cierto tiempo, actualizada y situada en diversos puntos geográficos de la península.
Pero como siempre, se trata de una leyenda urbana que no hemos de creer, aunque sí que sería conveniente sacar alguna lección de ella: ante cualquier accidente, hay que rellenar bien los partes que hagan falta.

lunes, febrero 23, 2009

Un Robin con sabor a ... Otracosa


Sí, después de varios meses desembarcado en los USA esos, llega por fin a España el esperadísimo número de Robin dibujado por uno de los más prometedores dibujantes españoles en la DC.
David Baldeón, un buen amigo, miembro fundador del estudio OTRACOSA CÓMICS, aquella reunión de locos por los teleos que nos juntamos en los 90 y perpetrador de Los Cuentos de San Salinas, un número único que nunca vió continuación a causa de una agenda de trabajo cada vez más apretada se encarga del lápiz de ambos números.
David no solo es un gran dibujante, sino también una gran persona, que vuelca todo su cariño hacia el medio en un trazo sincero, directo y con muy buen criterio.
El primer número publicado en USA fue un Blue Bettle, que todavía no hemos visto por aquí en su edición de Planeta (dicen que comenzarán pronto con la serie), y dos números de Robin, que, casualidades de la vida, se editan este mismo mes.
El primero, dentro de la colección de Batman, en la saga de la Resurrección de R'as Al Ghul número 4. El segundo en la colección del personaje, en su segundo número tras su renumeración.
Dos buenos números en los que David toca a alguno los más importantes personajes de la editorial (Batman, R'as, Talia, Robin, Nigthwing...) y sale arioso.
¿Dos números para el recuerdo?
No son historias memorables, ni grandes logros, pero son dos números para conservar e ir viendo como el arte del cántabro va ganando en calidad y nos obsequia con un trazo que no puede estar oculto por más tiempo.
A disfrutarlo ya mismo.
Un saludín

viernes, febrero 20, 2009

Paul Bernardo y Karla Homolka, la pareja perfecta



Estos son los nuevos habitantes de La Crónica Negra.
Se trata de una pareja, en apariencia perfecta, que sumaron un buen número de cadáveres a su paso, a causa de la desmedida sed de sangre y sexo de él y la ayuda de ella.
Todos unos Ken y Barbie que puedes descubrir aquí.
Un saludín

jueves, febrero 19, 2009

Mirada al Aire

SOCIEDAD CRIMINAL

Por desgracia, nos ha tocado vivir en una sociedad en la que abundan los criminales, delincuentes sin miramientos que pululan por todas partes y hacen que nuestras calles, escuelas y lugares de trabajo sean un hervidero de actividad malediciente.

La cosecha de malandrines, de gente de mal vivir y peor convivir ha sido propicia los últimos años, y por suerte, los agentes del orden y la ley (aquí no me refiero a los que trabajan a pie de calle, sino a los que vigilan desde sus poltronas en cómodos despachos) se aseguran de que nadie, nadie, se salte las normas.

Se controlan las entradas a los conciertos y eventos varios para que nadie lleve peligrosas botellas de agua, esas mortales armas que tanto daño han hecho (a los bolsillos de quienes cobran fortunas por algo similar en el interior de los pabellones) y se dejan, si acaso, sin la protección sanitaria adecuada (sin tapón, con el correspondiente riesgo); se sanciona antes de cometer el terrible crimen de descargarse una canción o una película de la red (cosa que, en este nuestro país, no aparece tipificado como delito en ninguna ley), y si no se comete, pues mira, por si acaso; se condena a blogueros porque alguien, vaya usted a saber con que intenciones, hace un comentario “injurioso” (suele ser llamando a los miembros de determinada agrupación “sin ánimo de lucro” acaparadores de dividendos)…

Se nos señala como criminales, sin haber cometido ni un solo crimen, se nos presupone culpables de, por cierto, cosas que dan risa y vergüenza ajena, se llenan los juzgados de absolutas tonterías y se dejan en el aire condenas, investigaciones y hechos que sí son delito y que sí crean problemas a la sociedad.

Mientras se nos tacha de malos ciudadanos, se premia a delincuentes condenados y con sentencia firme con miles de euros en las televisiones, se crea un circo político-mediático-de opereta con una trama de (presuntas, no nos vayan a acusar ahora…) corrupciones graves, se pasan por alto ingresos en prisión que terminan con la muerte de niñas y se deja que los ricos jueguen al monopoly con los juzgados de aquí cerquita.

Uno se pregunta si el mensaje que nos están transmitiendo no será que, ya que somos los malos, nos pongamos en serio y ya que cuesta más descargarse una película que robar miles de millones de euros, nos vayamos haciendo la idea.

Pero, por suerte, aquí abajo, lejos de los despachos y de las poltronas, todavía queda decencia y sobre todo, vergüenza.

Y, la verdad… ¿hay algo más satisfactorio que ver como los que se las dan de intocables van cayendo poco a poco?

Pues eso.

Un saludín

martes, febrero 17, 2009

Mort d'un interí de secundaria, de Salvador Insa



Me voy a detener un poco a comentar el último libro que he leído.
Se trata de un libro en valenciano, que ha sido escrito por Salvador Insa, ondero como yo, y al que auguro un buen futuro como escritor de género.
Se trata de un libro de novela negra, ese gran género que está viviendo una época dorada en nuestro país, y en el que cada vez más, se fijan autores, editores y sobre todo, lectores, que somos los que, al fin y al cabo, movemos el mundillo editorial.
Tuve conocimento de este libro a raíz del encargo de realizar una entrevista al autor para la revista Arrels, el semanario local ondense en el que colaboro,y para la que me lancé de lleno a su lectura.
Basicamente, porque no tenía referencias del autor (aunque sí lo conocía de vista y oídas, he de confesar).
El caso es que me adentré, no sin cierto reparo, a leer el libro. No suelo leer en valenciano, no sé muy bien por qué, ya que no representa ningún problema para mi, pero en definitiva, no es un idioma que suela figurar en mi lista de preferencias, aunque tampoco le hago ascos.
Total, que pronto me di cuenta de que se trataba de un libro de esos que, sin grandes artificios, te acaba enganchando y se hace difícil el cerrar las páginas y dejarlo de lado para hacer algo tan vulgar como dormir.
Las peripecias del protagonista se vuelven interesantes, cada vez más, a medida que avanzan las páginas y los personajes se suceden sin dar tregua, aportando un granito de arena más a la trama principal, que se ve adornada con pinceladas del pasado del improvisado detective.
Resulta, no obstante, confuso separar a alguno de los secundarios. En ocasiones, los diálogos parecen tan neutros, que podrían estar situados en la boca de cualquiera de ellos, sin pertenecer en concreto a ninguno.
Por suerte, la lectura es lo suficientemente diáfana para corregir de inmediato este pequeño inconveniente y convertirlo en irrelevante.
También hay que destacar que el autor se recrea en los pueblos de las comarcas castellonenses. Es fácil identificar determinados pueblos aunque sus nombres hayan sufrido alguna modificación (según palabras de Salvador, para poder gozar de cierta libertad creativa respecto a su situación geográfica y distribución urbana). Caray, si incluso hay una referencia a un pueblo llamado Sepelaci...
En general, y tras terminar la lectura, queda en el recuerdo un grato "sabor de boca", un deje "noir" que no desagrada y que te deja con ganas de continuar con la lectura de nuevas aventuras del improvisado detective, conocer qué le depara el futuro, si continúa su fugaz relación con... bueno, tampoco hay que contar tanto en una reseña...
La trama parte con la desaparición del padre de un alumno del instituto de secundaria del título. Paralelamente, un profesor, un interino, fallece a causa de un accidente en el patio del mismo y alguien, un compañero, cree ver una relación entre ambos sucesos.
Sus investigaciones le llevarán a través de una maraña de extraños individuos, gente de mal vivir y de una extraña tesis que puede albergar la clave de todo lo sucedido.
Buen género negro, de la tierra, con pequeños peros que, como bien dice mi amigo David Mateo, no han de servir para defenestrar la obra, sino para ver la evolución de un autor en crecimiento que nos ha de ofrecer más horas de entretenimiento.
Edita Marfil, está en valenciano y cuesta doce euros.
Un saludin

viernes, febrero 13, 2009

El Viaje de Chihiro en Público

Hace un tiempo surgió un nuevo periódico en el dificil mercado de la prensa diaria de pago, y la verdad, nadie daba un euro por él.
Hoy, un año y pico después y 502 ediciones, tampoco es que sea una máquina de hacer dinero, pero mira, a sabido calar a un público ya cansado de los periódicos convencionales y establecidos. Su manía de dar noticias de ciencia y centrar la sección de cultura en temas que otros pasan por alto ha sido un motivo claro para decantarse para su compra, si no habitual, si ocasional, sobre la de otras cabeceras.
Público es un buen diario, y además, cuesta menos que los otros.
Y hoy, para acabar de redondear el tema, ha dado junto a su edición un DVD con de esa pequeña joya de la animación que firma Hayao Miyazaki y que supuso una revolución en el mercado audiovisual, y que supo hacer frente a las producciones (fantásticas, por otro lado) de la factoría Pixar, sin tener la supuesta ventaja técnica del 3D y demás.
El Viaje de Chihiro es una maravilla, que sólo puede compararse con el resto de la obra del maestro Miyazaki, como La Princesa Mononoke o Mi vecino Totoro.
Y cuesta 1,5 euros con el periódico.
¿A qué narices estás esperando?
Un saludin

jueves, febrero 12, 2009

Aberraciones de las gestoras de derechos.

Uno no sale de su asombro con los despropósitos que surgen de las Sociedades Gestoras de los Derechos de Autor.
Estas, que están ahí para garantizar que los autores sean convenientemente reconocidos por la sociedad y obtengan el pago justo por la utilización de sus obras, en ocasiones (y parece ser que cada vez más) se extralimitan y quedan como entidades absurdas que pervierten esa misión tan útil y a la vez necesaria.
Con el asunto del canon, llaman delincuentes a cualquier hijo de vecino, y se ofenden y demandan a cualquiera que les diga semejante cosa a ellos, sea un joven parado o un padre/madre de familia.
Los machacan con la vía legal sin miramientos y con bastante mala fe.
Cobran derechos por utilizar en actos benéficos obras registradas, cuando no existe un ánimo de lucro y sí de beneficiencia, y luego se ofenden si quedan como los malos de la película.
Leo en el blog de mi buen amigo Alfonso Merelo que han estado cobrando derechos por algo que es de titularidad pública y que nadie ha dicho nada ni ellos se han retractado.
Veo como congratulan de cohartar la libre circulación de la cultura poniendo "puertas al campo", y ahora, me entero por David Bravo que se impide publicar la lista promocional de ventas en España a un blog porque sí, sin motivos.
El otro día, en Hoy por Hoy, programa matutino de la SER, el representante del departamento jurídico de la SGAE se defendía de los ataques que recibía "de toda la sociedad", atacando, diciendo que pobrecitos ellos y que malos son los que les señalan.
Pues Uno opina que, si la sociedad apunta a alguien, por algo será.
Algo falla y quizás alguien tenga que sentarse y pensar qué está pasando y por qué tanto malestar.
Uno, como siempre, aboga por el entendimiento, pero si hay quien no escucha, habrá que insistir.
Un saludín

La Frase de cine


"La verdad no es siempre lo aparente".
Johnny Deep, en Sleepy Hollow

miércoles, febrero 11, 2009

Insólito mundo...

… DE LOS REYES: Entre Pinto y Valdemoro, existía una casa de señoritas que visitaban con frecuencia los Austrias. Para no dar mala imagen, no nombraban el establecimiento, sino que decían que el rey estaba “entre Pinto y Valdemoro”. Claro, que hay otras versiones…

martes, febrero 10, 2009

Sesenta años con Murphy


"Si algo puede salir mal, saldrá mal".
Esta sentencia, tan categórica y tan terriblemente certera, ha cumplido hace poquito la friolera de 60 años.
Y es que el señor Edward Murphy, contra lo que todos hemos llegado a pensar, fue un señor que existió en realidad, y sentenció dicha frase.
Fue comandante durante la Segunda Guerra Mundial y tras el fin de esta Gran Guerra, terminó trabajando en el Proyecto Apollo en la recién nacida NASA.
En 1962 trabajó en un proyecto sobre un trineo propulsado por cohetes que recibió el nombre de MX981, junto a un abultado equipo compuesto por diversos ayudantes.
El Capitán John Stap dio una rueda de prensa anunciando el éxito del proyecto, y comentó a los periodistas que "todo había salido bien, porque aplicamos la Ley de Murphy".
Los periodistas, que no habían escuchado nunca esto, preguntaron al capitán por ella.
"Es lo que dice el comandante Murphy, que si algo puede salir mal, saldrá mal".
Al parecer, había un ayudante bastante patoso.
El tipo de persona que suele apretar el botón equivocado y hacer que todo explote. Pues bien, las pruebas poner en marcha el aparato en cuestión tuvieron en cuenta hasta a este manazas, de manera que nada, nada pudiera estropear el proyecto.
Un periodista, más avispado, se dirigió al propio doctor Murphy y le preguntó. Este le confirmó la aseveracion e incluso añadió "si hay varias maneras de hacer algo y una de ellas es la equivocada, alguien la hará".
Y ahí comenzó la leyenda, publicitada por los medios y aumentada por aportaciones apócrifas y con los nombres más extravagantes y que recogen todas las variantes posibles e imaginables.
Pero queda esa primera gran ley y su creador, un ingeniero aeroespacial que tenía una visión práctica de la vida, y que tantos quebraderos de cabeza nos ha dado.
Señor Murphy, felicidades, y por muchos años.
Un saludín

sábado, febrero 07, 2009

Jeckyll, otra serie de la BBC que impresiona

Los últimos tiempos están siendo fantásticos para el medio televisivo. Las series estadounidenses paracen haber redescubierto la manera de asombrar el anquilosado medio y las grandes producciones de éxito tienen una factura impresionante, casi de película cinematográfica.
Perdidos, Dexter, la mítica Urgencias, 24, Prison Break, la tristemente cancelada Day Break...
todas son pequeñas joyas para tener en la videoteca particular.
Pero no sólo las que vienen de allende el océano son grandes.
No, no me refiero a Aída, ni a Ana y los 7 (tantos años han pasado y todavía perdura... en fin).
La BBC siempre se ha caracterizado por presentar productos impecables, bien elaborados, con un equipo técnico y actoral fantástico.
Quizás sus presupuestos no son tan abultados como los de sus primas americanas, pero su resultado no tiene nada que envidiarles.
Esta semana he tenido la ocasión de ver Jekyll.
La cosa comienza con un capítulo que, la verdad, puede hacerte pensar que no vale la pena seguir con la serie. En serio.
Es un episodio de presentación, que reúne a los principales personajes y los presenta, los sitúa en un lugar determinado y los hace funcionar de manera pausada, con un ritmo lento.
Después descubres que eso es, precisamente, lo que se busca.
Descolocar al espectador, engañarle con esa primera toma de contacto que hace que te confíes y que veas una serie que, de repente, vira y te sorprende con otro ritmo, ni acelerado ni rapido.
Simplemente, distinto.
Cada episodio tiene una sorpresa incluída, ese cliffhanger que te hace abrir la boca y desear que no terminen los 50 minutos y si lo hacen, que sea para comenzar los siguientes.
Y lo hace de una manera mucho menos espectacular que, por ejemplo, Perdidos.
No quiero decir que no sean revelaciones no te sorprendan, sino que se ven mucho menos artificiales aqui.
La trama comienza con un doctor, que contrata a una enfermera para controlar una serie de transformaciones extrañas que tienen lugar en su mente y en su cuerpo. A nadie se le va a escapar la relación del título con la inmortal obra de R.Louis Stevenson, supongo.
A partir de ahí, y a través de la trama principal, nos iremos sumergiendo en el pasado de los personajes mediante flashbacks y en sólo seis episodios tenemos una gran historia, con todos los ingredientes que se pueden pedir para un gran thriller, y sin necesidad de enredar la historia más de lo necesario, ni de poner trampas facilonas (aunque nos gusten tanto) a los espectadores.
Seis episodios, seis, de lo más sugerentes, recomendables y perturbadores, que consiguen que incluso cuando todo ha acabado, cuando se da carpetazo al asunto, se nos pongan los pelos de punta...
Mención aparte para los actores. James Nesbitt, el actor que da vida al Dr. Jackman y a su alter ego se luce de verdad. He visto la serie doblada, pero no descarto un visionado en versión original porque el cambio se produce con un simple gesto, con un cambio en la mirada, en la voz, más que un maquillaje ostentoso y llamativo. Un simple peinado y algo de color ayudan, claro, pero el trabajo de caracterización realizado por este hombre, es remarcable.
Si hubiera que traer de nuevo al Joker a la vida, esta sería mi elección, sin duda alguna.
Ya tardas en verla, de verdad.
Un saludín

viernes, febrero 06, 2009

Leyendas Urbanas: Hoy, para lucir hay que sufrir

El mundo de la estética no está exento de la proliferación de leyendas urbanas que ponen el acento en lo fútil que es la belleza exterior.

Centros de estética, peluquerías, e incluso truquillos caseros para mejorar el aspecto personal, son la diana perfecta para la invención de barbaridades extrañas y superlativas que difícilmente pueden ser reales, pero que tienen esa característica tan especial que le permite propagarse por todo el mundo en cuestión de poco tiempo y además, perdurar.

En cuanto comienza a ser popular una técnica para embellecerse, surge una leyenda que la pone en entredicho, siempre, como es natural, advirtiendo de los riesgos que conlleva el abuso, aunque exagerando las consecuencias.

Cuando se pusieron de moda las cabinas de bronceado en las ciudades, comenzó también la difusión de una serie de historias que advertían de las nefastas consecuencias de estos artilugios.

La más popular tenía como protagonista a una joven que tenía cercana la fecha de su boda.

La joven se dispuso a tomar los rayos ultravioleta para lucir un agradable color de piel tan señalado día, y se acercó a un centro de bronceado.

Allí le advirtieron del riesgo que corría si tomaba demasiadas sesiones y le dijeron que sólo podía tomar una al día.

Bueno, pensó ella. Una aquí, pero podría acelerar el proceso si al salir de ese centro se acercaba a otro y hacía otra sesión. Y después, en otro… y así sucesivamente. Y puso en práctica su plan. Salía de un centro y acudía a otro cercano, y luego, a otro, y así hasta cuatro o cinco veces al día.

Al cabo de unas semanas, pongamos un par, comenzó a sentirse mal. Dolores de cabeza, retorcijones, dolores musculares….

Acudió al médico y éste le sorprendió con una terrible noticia: sus órganos internos estaban extrañamente quemados. Casi cocidos.

El efecto de los rayos ultravioletas había causado daños terribles en su organismo. Sólo le quedaban unos seis meses de vida.

En otras versiones, la novia cae fulminada ante el altar, y es en la autopsia cuando se revela el terrible secreto. En otras, se queda ciega, o sorda, o se le cae el cabello o todo junto.

La realidad nos enseña que la sobreexposición al sol o a los rayos UVA puede provocar serios daños en la piel, como el cáncer, pero nunca, nunca, dañar órganos internos.

Sí que hay registrada una muerte por la utilización de este tipo de tratamientos, en 1989, pero se debió a la interactuación de los rayos UVA con un fármaco especialmente peligroso, relacionado con un tratamiento de la psoriasis, y que no es excesivamente común.Y ni siquiera esto es concluyente, por cierto.

No hace demasiado tiempo, narré en esta misma sección el caso de una joven que utilizó el microondas para secarse el pelo, y que tuvo un final muy similar al de la leyenda que acabo de contar. En ese caso, el órgano cocido fue el cerebro y su muerte, inmediata.

Es el miedo al funcionamiento de estos aparatos el que provoca la aparición de las leyendas, pero otras costumbres relacionadas con el arreglo personal, más caseras, también tienen su peligro.

Se trata, en este caso, de una joven que solía cardarse el pelo al máximo. Las botellas de laca se le terminaban rápidamente, y su pelo tenía siempre un aspecto rígido e inamovible.

Tanta laca utilizó, que una araña del tipo viuda negra decidió que esa mata de pelo fuertemente lacada era el lugar ideal para establecer el nido familiar en ella.

Durante varios días, el arácnido, que era hembra, se explayó a su gusto por los cabellos de la joven, fabricó su nido y se dispuso, como buena madre, a depositar sus huevos.

Éstos no tardaron en eclosionar, y lanzar cientos de pequeñas arañas por el cuero cabelludo de la chica, quien no se había percatado de la presencia de la araña, pero miles de patitas pisando por su cabeza le producían picores y escozor.

La trágica historia terminó cuando una de las crías, ya armada con su letal veneno, le mordió y fue seguida por el resto de la camada.

La joven murió en el campus universitario, en medio de brutales y terribles convulsiones.

Cuando fueron a socorrerla, las amigas asistieron horrorizadas a ver cómo salían de su pelo las diminutas arañas, que se perdieron entre la hierba.

Otra vez, el excesivo celo a la hora de estar atractivo mediante prácticas poco ortodoxas, crea el riesgo y es la persona que utiliza estos sistemas la víctima.

Por suerte, ninguna de estas leyendas dejan de ser eso, leyendas urbanas que intentan, una vez más, advertirnos de los riesgos que conlleva ciertas prácticas desmesuradas.

Un saludín

martes, febrero 03, 2009

Por listo, te la han colao...

El Gran Wyoming siempre ha sido un elemento. Su peculiar sentido del humor es un dardo envenanado contra los que elige como blanco. Desde hace varios años presenta en La Sexta, esa cadena por la que nadie daba un duro, El Intermedio, un magazín humorístico que toma la actualidad a cachondeo y saca punta de donde no la hay.
Como el Tomate, pero con clase y estilo (el de Wyoming, claro).
Y de repente, los chicos de Intereconomía, una cadena vinculada a la derecha y al conservadurismo más ráncio, nos presenta una cara mucho más negra del brillante presentador.


Las imágenes no ofrecen duda, el Gran Wyoming es un déspota, al igual que lo fue en su día Pepe Navarro. No sólo veja a una becaria, que cobra menos de la mitad de la tercera parte de lo que es justo, sino que la pone de vuelta y media delante del resto de sus colaboradores y compañeros.
Pero...
Como he dicho antes, el humor del señor Wyoming es en ocasiones dificil de digerir, y hoy mismo ha presentado publicamente sus disculpas en la edición de esta noche de El Intermedio.

Y con esta explicación, el Wyoming demuestra quien está equivocado y lo que se ha de hacer para desenmascarar a una panda de "peridistas" que viven de la provocación y la total falta de escrúpulos y de ética profesional.
Caiga quien Caiga, y sin escrúpulos.
Y para terminar, la prueba del "carácter" de Wyoming y sus becarias.

Un saludín

lunes, febrero 02, 2009

Insólito mundo...

DEL TEATRO: La obra teatral más representada de la historia ha sido La Ratonera, de Agatha Christie. En 1952 se rerpesentó por primera vez y desde entonces se han contabilizado más de 19.000 pases, sólo en Londres. Esto, sin contar las realizadas en otros países.