miércoles, agosto 27, 2008

Jarabo, en la Crónica Negra

La Crónica Negra vuelve a estar en marcha, y para celebrarlo, nada mejor que hacerlo con uno de los más mediáticos asesinos españoles, el mítico Jarabo.
Disfrútalo.

Un saludín

martes, agosto 26, 2008

Insólito mundo...

DE LOS NOBEL: Pese a que los mayores científicos han recibido este premio, ningún matemático lo ha hecho, ni lo hará. No existe el prémio Nobel de matemáticas. ¿El motivo? Dicen que Alfred Nobel pugnó con un matemático por el amor de una joven… y perdió. Al crear los premios que llevan su nombre, exigió que nunca se otorgara este premio.

domingo, agosto 24, 2008

Vacaciones en Francia: Segunda etapa, Normandía

Tras un día intenso en Saint Michel y Saint Malò, nos pusimos otra vez en marcha para dirigirnos a uno de los destinos del viaje que más interés tenía en visitar: las costas de Normandía.
Allí, en junio de 1944 tuvo lugar el desembarco más bestia de todas las guerras habidas hasta el momento, el famoso Desembarco de Normandía.
Como no teníamos muy claro que ruta seguir, decidimos acercarnos a la capital Caen, para situarnos desde allí y realizar las visitas más importantes.
Nos situamos en la Oficina de Turismo, ubicada a las puertas del Castillo y nos informamos de los puntos más destacados del itinerario. Como ya esperábamos, demasiados lugares y poco tiempo...
Visita rápida al Castillo y vuelta al coche, que estaba aparcado no muy lejos. Curioso como las ciudades turísticas de Francia no están llenas ni en épocas de vacaciones.
Al acercarnos al coche, paramos en una pastelería, donde nos compramos algo para almorzar. Buenísimas todas las cosas. Los hot dogs de los niños estaban buenos, y lo que nos compramos Susana y yo, también. Las cosas del viajar suelen regalarte bien el estómago...
El Memorial de Caen es un edificio en el que se rememora toda la trágica historia de la ocupación alemana, y repasa los sucesos previos a la escalada militar y las consecuencias, con una considerable muestra de material bélico e histórico. También recorre la Guerra Fría, hasta la caída del Muro.
Interesante... e inquietante. Algunas de las fotografías ponían la carne de gallina y yo llegué a sentir asco por la manera de actúar de los nazis. Terribles imágenes.
En el edificio había también una exposición itinerante sobre el World Trade Center, con piezas originales rescatadas de los escombros. Una vez más, el vello como escarpias...
Comimos en un burguer algo cutrillo de Caen, antes de dirigirnos hacía Bayoux, una población que se encuentra en la ruta del desembarco y desde allí nos orientamos hacía Omaha Beach, la playa más importante del desembarco.
Saliendo del pueblo, nos encontramos con un museo (el primero que íbamos a ver durante la jornada), en cuyo parking habían varios vehículos blindados de la época (en concreto,tres tanques, que no supe identificar).
Llegamos a Omaha Beach y el primer alto fue en el cementerio americano de Colleville. Hay otros, de diferentes nacionalidades (canadienses, británicos, polacos y hasta alemanes), pero este destaca sobre los demás. Cosas del márketing, supongo.
Está pulcro como pocas cosas he visto. El cesped está milimétricamente cortado y las cruces se alinean de manera simétrica. A Susana le llamaron la atención, muy educadamente, eso sí, por meter el carro de Sofía por el cesped. Prohibido totalmente.
Álvaro y yo nos pusimos a hacer fotos y sacamos una buena cantidad de imágenes impresionantes. Las nubes acompañaban y el contraste entre la luminosidad del suelo y la penumbra del cielo da una luz inquietante a las fotos...
Las nubes, por cierto, nos jugaron una mala pasada, ya que descargaron toda su agua sobre nosotros, mientras nos acercábamos al coche a paso ligero. Tuvimos que refugiarnos en la sala de exposiciones (en la salida, donde nos dejó el serio guardia de seguridad) hasta que pasó, unos diez minutos después.
Cuando llegamos al coche, ya estaba el sol fuera.
Cogimos el coche y paseamos bordeando la playa, hasta un fuerte alemán, al que no accedimos por ir a ver las baterías de Longues-sur-le-mer, las únicas que se conservan más o menos intactas.
Al dirigirnos allí, una paradita en el museo local, donde un Sherman hacía compañía a un autobús de turistas, dejando una imagen más que curiosa.
Dentro, cientos de piezas rescatadas (dicen) del desembarco, cuidadas y restauradas. Vehículos, una barcaza de desembarco, armamento pesado y ligero variado, insignias y todo lo que se puede esperar en un lugar así.
Tras la visita nos acercamos a las baterías.
Una fila de bunkers alemanes, con sus cañones dispuestos a recibir a los navíos aliados se yerguen entre el cesped. Imaginar el estruendo y los nervios de ese día no es difícil.
Es una visita intensa, en la que la mente se va a 1944, al 6 de junio, cuando se produjo ese choque de dos grandes fuerzas que cambió el rumbo de la guerra.
Hay que decir que las fuerzas alemanas apostadas allí eran de la Werchmach, el ejército regular, no los asesinos de las SS. Chavales entre 18 y 23 años que vieron llegar del mar una inmensa masa de naves de guerra que les borraron del mapa en cuestión de horas. Los aliados, pues no tendrían más edad.
Cosas que trae la locura humana.
De todas maneras, es emocionante estar en un lugar con tanta historia, donde tantos sucesos recientes han sido tan importantes para el mundo tal y como lo conocemos ahora.
Después, vuelta al hotel, tras los correspondientes 300 km que nos separaban de él y a descansar para afrontar la visita a los castillos del Loira.
Un saludín
Fotos, en mi Flickr.

viernes, agosto 22, 2008

De vacaciones por Francia

Pues como te dije en la entrada anterior, hemos viajado a lo largo y ancho del país vecino durante algo más de una semana.
Han sido once días repletos de emoción, de historia, pero también de disfrute, de compartir el tiempo con la familia, alago que no siempre se puede hacer.
La primera parada fue Burdeos, una ciudad que no pudimos visitar, ya que la elegimos por estar a mitad camino entre Onda y Rennes, donde establecimos nuestra base de operaciones.
Fue una noche en un apartahotel junto al aeropuerto, al que llegamos tras unas diez horas al volante, sin nada de cansancio y con muchas ganas de continuar.
A Rennes llegamos el día siguiente, el diez.
Creíamos que la ruta sería más descansada, pero nos equivocamos. Había casi tanto trecho como la jornada anterior (por eso elegimos Burdeos como punto de desacanso, porque estaba a mitad de camino).
Al llegar paramos en una pequeña área de servicio, en la que comimos en una cafetería regentada por una familia rumana. Fue el primer bocadillo de "thon et crudités" que nos pusimos entre pecho y espalda, y desde luego, fue el más sabroso... Y barato, ya puestos.
Los peques comieron un perrito con su ketchup y Sofía dió cuenta de su papilla sin problemas.
Encontramos el hotel sin demasiados problemas, en un tiempo record. Cosas de hacerte la ruta con el google Earth... No uso GPS, porque no lo tengo, y la verdad, me da cosa gastarme el pastón que vale para dos viajes, como mucho, que hago al año.
Además, ir tan guiado quita la emoción de la búsqueda y la satisfacción de situarte justo donde vas.
Nos aposentamos en el Hotel Les Loges, un hotel situado en una zona comercial en un pequeño pueblo anexo a Rennes, Chantepie, y salimos a pasear por Rennes. Es una ciudad bonita, tranquila y con una historia bastante rica, como todos los lugares de Bretaña.
Visitamos en unas horas los principales monumentos y nos quedamos boquiabiertos con las fachadas de madera, además de comenzar a admirar los ricos adornos florales con que los bretones decoran sus calles. Precioso.
En España, eso duraría un día, con suerte.
Tras dormir (dos habitaciones, una para los peques y otra para Susana y yo, con la cuna de Sofía), salimos para ver esa maravilla arquitectónica que es el Monte Saint Michel. Que sensación, al verlo aparecer en la lejanía...
Se te pone la piel de gallina al contemplar como se va haciendo cada vez más nítido, como se aprecian las impresionantes líneas de sus edificios...
Es una villa construída en una montaña, que se alza en la bahía de Saint Michel, y que queda totalmente rodeada por agua en cuanto sube la marea.
Un lugar de culto y peregrinación, en la que acercarse supone jugarse la piel. Los peregrinos se acercaban a la Abadía por la zona cercana al mar, una vasta playa que queda al descubierto con la marea baja, y accedían al pueblo por la puerta que se abría en esa zona.
Cuando subía la marea, debían de ser rápidos en alcanzarla, pues la subida era terrible (en ocasiones, de un metro por minuto), y se llevaba a muchos mar adentro.
Hoy, existe un brazo de tierra que queda por encima del nivel del mar, y la playa no se cubre totalmente, por la acumulación de arena tras milenios de subidas y bajadas. Aún así, en los aparcamientos hay avisos sobre el peligro de inundación por marea. Surrealista...
La línea del mar se aprecia a varios kilometros, lo que da una idea de como es la marea en la zona, y en la bahía hay dos pequeñas islas más.
La gente escribe mensajes en la arena, e incluso vimos a un chaval escribiendo un enorme "I love you" mientras su chica esperaba en las murallas, pacientemente.
Las callejuelas son estrechas, de costrucción medieval y la aglomeración de gente no permite verlas con claridad. Una cosa como Peñíscola, pero a lo bestia.
Muchos de los comercios, nos explicó la guía, pertenecen a las mismas familias desde hace siglos, y pasan, generación tras generación sin perder su encanto.
Los restaurantes, a precios prohibitivos, y las bebidas, mejor ni nombrarlas...
Para comer, cuatro bocadillos de jamón york y queso, con agua o cola, por 43 euros. Ah, sí, con un postre para cada uno.
La abadía es, pues eso, una abadía. No tiene la magia que se aprecia desde fuera. No es que no sea interesante, ni bonita, ni emocionante. Es que no es lo mismo.
La visita recorre los principales lugares, y me juego el cuello a que nos dejamos las partes realmente interesantes... ¿Dónde estaban los pasadizos de los que hablaban los guías? ¿Y las cocinas, las tumbas, los sitios interesantes?
No quedamos defraudados, pero la promesa que ofrece Saint Michel desde fuera se pierde al entrar.
Al bajar, me tocó ir con prisas con Claudia, que tenía que ir al servicio, y me metí por callejas menos frecuentadas. En una de ellas me encontré con un cementerio. No pude tirar fotos por las prisas, pero era curioso. No ocupaba más terreno que mi comedor y habían tumbas recientes.
Por la tarde, tras comer, rodeamos la montaña, en realidad un islote, caminando por la playa. Desde allí pudimos apreciar las marcas de la crecida de la marea. Impresiona...
No tardamos más de diez minutos, a paso tranquilo, en dar la vuelta. Imagina lo pequeño que es.
Dejamos Saint Michel sobre las cinco. Tardamos, eso sí, una hora en salir del aparcamiento. El tráfico iba fluído, pero la única salida es una carretera por el brazo de tierra artificial (del siglo XIX), así que el tapón era considerable.
Nos acercamos a Saint Maló, una población con una zona amurallada por la que paseamos.
Son pequeñas villas muy preparadas para el turismo, con encanto y con alicientes para pasar un buen rato allí.
De nuevo, el océano y sus mareas fueron protagonistas, ya que el agua despeja el acceso a uno de los dos fuertes que protegían la villa amurallada. Estos dos fuertes no sirvieron para evitar el bombardeo durante los terribles días del desembarco, que destruyeron parte de la villa y los archivos de la zona, entre los que se encontraban los de Saint Michel.
Una lástima.
Aquí comenzamos a ver como los restaurantes cerraban pronto, pero todavía no comprendíamos lo importante que iba a ser ese dato en un futuro próximo...
Un día intenso y con visitas más que interesantes.
Continuará...
Un saludin

miércoles, agosto 20, 2008

Fotos de las vacaciones

Mientras me recupero del viaje, he colgado unas fotos en mi Flickr sobre las cosas que hemos visto durante el mismo. Han sido 11 días en los que hemos viajado por la Bretaña francesa, Normandía, el Loira, Futuroscope y Carcassonne.
Un viaje cansado pero muy satisfactorio, como podrás comprobar por las imágenes.
Ya iré haciendo reseñas de cada lugar a lo largo del mes, para que te hagas una idea. Desde luego, te aconsejo el viaje, porque hay cosas fantásticas en casa de nuestros vecinos gabachos.
Pincha en los enlaces "Mi Flickr" o "Mis fotos" de aquí al lado y disfruta el viaje.

Un saludín

lunes, agosto 04, 2008

Scifiworld Magazine 5, con articulo interesante



Ya ha aparecido el número de agosto de la revista de cine fantástico Scifiworld.

Elige tu portada (Batman o El Joker) y preparate a disfrutar de la historia del Caballero Oscuro; las entrevistas exclusivas con Christian Bale y Christopher Nolan; Los G.I. Joe; el Fantafestival de Roma; el repaso a la carrera del maestro del fantástico Dario Argento; la serie Carnivale o el recuerdo de "La Marca del Vampiro". Además charlamos con Ben Burtt, el artífice de los sonidos de "Wall-E" o "Star Wars" y Robert Kurtzman nos desveló su Fantástico favorito.

Todo esto, sin olvidarnos de la más rabiosa actualidad y con más páginas que nunca, en el número 5 de Scifiworld. Tu revista del cine fantástico.


Y el artículo de Carnival lo firma un tal Víctor Alós...


¿Qué tal estará?


Un saludín


domingo, agosto 03, 2008

Miguel Bosé, en Onda

Acabo de llegar del concierto de Miguel Bosé en Onda. Como el año pasado, el Consell de Festes se ha estirado y ha programado una actuación de renombre para conmemorar la festividad del Salvador, unas fiestas desangeladas y faltas de atractivo, al menos, hasta el año pasado.
Si en esa ocasión fueron Sabina y Serrat, Serrat y Sabina, los que nos hicieron vibrar con un emotivo y divertido espectáculo, esta vez ha sido la gira Papitour la que ha se dejado caer por nuestra pequeña villa.
Algo más de siete mil personas abarrotábamos el Multiusos (lo se porque se comentaba en prensa que se habían vendido esa cantidad de entradas adelantadas, no porque me haya dedicado a contarlos), a la espera de que el cantante se soltara en el escenario y diera un repaso a su ya dilatada carrera musical.
Antes, hemos sufrido la odisea de situarnos en buen lugar entre el maremagnum de personal que se agolpaba frente al escenario. Y digo odisea, porque moverse en un concierto en que la media de edad ronda los cuarenta y tantos es una auténtica aventura.
En cualquier acto de estos uno acostumbra a ir "palante", con educación pero con decisión, y no suelen haber problemas con el resto de gente, pero ay, amigo, si osas meterte entre dos marujas en plena charla...
A punto he estado de recibir varios improperios y algo más, por haber osado empujarlas para poder pasar. Y tratándose de una aglomeración del estilo "manifestación madrileña" (de esas de doce personas por metro cuadrado), ya me explicarán como pasar por allí...
Pero en fin, una vez situados, hemos esperado nuestra media horita de rigor (la entrada ha sido fluída y ¡oh, sorpresa!, no hemos sido víctimas de esa costumbre de hacerte sentir como el peor terrorista del mundo mundial. No se han hecho registros. Y no creo que nadie se haya arruinado ni circulen fotos de altísima calidad por la red, que desgasten el merchandising oficial, que por cierto, brillaba por su ausencia) y puntuales como un reloj suizo de los buenos, ha comenzado el show.
Miguel ha salido pisando fuerte, con "Amante bandido", un himno que hemos coreado todos, y ha seguido con un extenso repaso a su discografía, en especial a los temas recogidos en el Papito. Con unas versiones muy superiores a los duetos, por cierto.
Tras los temas más populares (ese increíble "Sevilla"...), se ha dirigido al público para agradecer el apoyo en estos treinta años de carrera y se ha atrevido con varias canciones de sus incios. Eso sí, sin los leotardos aquellos que calzaba...
Ha faltado el "Don Diablo", que finalmente ha cerrado el concierto, pero no ha estado mal.
Miguel Bosé lleva treinta años dando guerra y se nota en las tablas. Sabe moverse y sabe qué tipo de público va a verle. Juega con ellas (seamos realistas... es a ellas a quien habla) y se mueve, dicen, igual que en aquel concierto de Benicassim hace 20 añitos.
Eso sí, la camisa negra se le pegaba al cuerpo, dando especial relieve a una incipiente y hermosa barriga que ha ido ganando terreno al vientre de antaño. "No pesan los años...", dice aquel comercial.
Como suele suceder en conciertos de un cantante, los músicos ocupan en el escenario un lugar secundario, y dejan que la estrella se luzca, pero como casi siempre ocurre, la calidad es la bandera que portan, y se salen, robando muchas veces el protagonismo al cantante.
La coreografía ha sido bonita, medida y preparada con cuidado, para que quede bien en las cámaras. Es uno de los puntos débiles de estos espectáculos. Frente a la milimétrica presentación, la improvisación se pierde y se hace impensable, quitando frescura y emotividad a la actuación. Que se le va a hacer...
La iluminación, el escenario, son parte fundamental del show, y dan su punto. Impresionantes, posiblemente, lo más remarcable del mismo.
Pese a todo lo comentado, he de confesar que no he conseguido conectar con la música más que en un par de ocasiones (los temas que me gustan y que suelo llevar en mis recopilaciones en el mp3). No he sido fan de Bosé nunca, aunque no me disgusta su música, y no he disfrutado tanto el concierto como Susana e Isabel, que sí lo han vivido intensamente, igual que muchos de los que han acudido a la cita.
No es mal espectáculo, y desde luego, por 12,50 €, menos aún.
La salida ha sido bastante más complicada, porque las puertas, pese a ser de un tamaño considerable, quedan estrechas para el caudal de gente. Aún así, ha sido fluída y controlada.
Otra vez, un 10 para el Consell, que está sabiendo ganarse una puntuación más que considerable en mi escala personal de preferencias, y mira que el Consell y yo...
José Bascuán, su presidente, ha conseguido que no me molesten los 33 toros que se soltarán en Fira d'Onda, ya que se han programado 4 conciertos decentes (con suerte, podré ir a tres. Si hay mala suerte, a los cuatro...), más las actuaciones de las peñas. Así que, por primera vez, me callaré las críticas, al menos, por el momento.
Una buena jugada que ha puesto las fiestas del Salvador en la cartelera provincial en un agosto en el que la gente se mueve y puede disfrutarlo.
Un saludín