sábado, junio 30, 2007

LA FRASE DE LA SEMANA


Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.

Lo dijo... Elbert Hubbard (1856-1915) Ensayista estadounidense.

miércoles, junio 27, 2007

MIRADA AL AIRE 5

Peor no puede ser…

No hay nada peor en la vida de una persona. Uno va sorteando las inclemencias de la vida como buenamente puede. Unas veces mejor, otras peor, pero se va apañando en el día a día, sin estridencias, y con pasitos breves pero firmes.

Pero llega ese día.

Sí, ese día que nos llega a todos y que nos recuerda que el tiempo pasa, que no somos nadie y que la vida es muy puñetera.

“Señor, ¿me puede dar la hora?”

Así, sin anestesia y con la crueldad propia de los niños, te sueltan la frase de marras, la que te hunde miserablemente y que hace ver a Uno que ya no es un chaval.

Un “señor” acompañado de un tratamiento de “usted” que duele como no duele nada más, y que a todos nos fastidia, aunque Alguno vaya haciéndose el duro y sortee la pregunta con una respuesta rápida.

Y tanto es así que los treintaañeros nos hemos sentido tan dolidos y heridos por esta simple y precisa frase, que hasta en la tele se intenta dulcificar el momento con el humor (y las burbujas).

Nada, que ni por esas…

Que duele, hiere y además, Uno se la juega a que se dice con mala baba y alevosía.

Para fastidiar.

Un saludín

lunes, junio 25, 2007

Teleseries made in spain

Que la ficción en la tele está pasando uno de sus mejores momentos, es algo que vengo diciendo desde hace meses. Las grandes series que nos llegan de donde se hacen grandes series están revolucionando el patio televisivo y, como siempre, hay quien en nuestro país, se presta a tomar lo bueno de estas propuestas y adaptarlas a nuestras pantallas.

Veamos pues…

Tenemos que todo lo que ocurre en Urgencias acaba teniendo su reflejo en la castiza Hospital Central, una serie que ha ido de más a menos temporada tras temporada y que no es capaz de remontar el vuelo ni poniendo a Vilches debajo de un helicóptero (como en Urgencias).

Estas tienen su hermana chiquitita en Anatomía de Grey, en el caso de los americanos y MIR en el español. Dos series, una mejor que la otra, que tienen como argumento la formación de los chavales, futuros médicos en hospitales de renombre.

Los hombres de Paco, otra “gran” serie española, nos ilumina sobre lo humanos que son los policías, en clave de humor (dicen, que yo no he sido capaz de ver un episodio de la misma. Intentaré hacerlo, a ver qúe tal…) y El Comisario, una serie digna que, con altibajos, se deja ver sin empalagar demasiado y que tienen sus apuntes de CSI y demás.

Pero ahora entran en juego las series con misterio, al más puro estilo Perdidos o Héroes. Tenemos, desde luego, guionistas más que preparados para hacer un trabajo correcto y que pueden igualar, y hasta superar, a los colegas yankis. Los actores españoles, bien dirigidos, les dan sopas con ondas a los americanos, y las ganas de las cadenas nacionales están ahí…

Entonces, ¿por qué fallan? No hace falta recordar El Pantano, una buena serie que se defendía bien en esas aguas, pero que se canceló sin más. Y ahora, tenemos El Internado, que aunque nos haga sufrir con las actuaciones de actores que todavía necesitan unos añitos para ser creíbles, nos regala a Amparo Baró o a Luis Merlo, en dos papeles que se alejan de lo que nos tenían acostumbrados los últimos años.

Espero que el público no sea demasiado duro, y nos deje disfrutar del final de esta serie. Un saludín

sábado, junio 23, 2007

Disfraces deTransformers

Leo en Pixel y Dixel que los disfraces de piratas están casi, casi acabados.
Ahora se llevan los de Transformers, que estrenan peli dentro de nada.
Menuda currada...

Un saludín

jueves, junio 21, 2007

Quinto libro del año: Noche Cerrada


Poco a poco, voy llegando a mi compromiso de principio de año. Es decir, un mes, un libro.
Y tras la aventura polaca, me toca una historia terrorífica ambientada en mi propia provincia, en la vieja y olvidada Castellón, y además, firmado por un castellonense.
Emilio Bueso es un profesor de la UJI que en sus ratos libres se dedica a la ardua tarea de llenar la pantalla del ordenador con letras, palabras y frases, que además, tienen un sentido y crean historias interesantes.
Por lo menos, NOCHE CERRADA lo es.
Resulta extraño ver un relato de terror ambientado en lo que tienes cerca de tu casa, de tu gente, de tu ambiente, pero tambiés es un revulsivo comprobar como lo que tienes a tu alrededor puede ser tan terrorífico como lo puede ser el estado de Maine, la Universidad de Miskatonic o los callejones nebulosos de Londres.
Algún lugar indeterminado entre Vinaroz y Morella oculta un secreto que causa bastantes quebrantos a los guardias de seguridad que custodian una finca rural, perdida entre las montañas de la Sierra de Irta.
La protagonista, Alicia es una guardia de campo que presta su servicio en tal finca, movida por las extrañas circunstáncias que ocurren en ella, y que se sumerje en la trama, en la que la historia de la zona tiene mucho (sino todo) que ver.
El personaje está bien planteado, se mueve con soltura en el escenario y sus diálgos son acertados. Peor suerte, creo, corre Suso, secundario de lujo que se interrelaciona con Alicia y que aunque bien construído, se mueve por la fina línea que separa el personaje creíble del cliché de género. Aún así, Bueso consigue que nos encariñemos también con él y que le cojamos un cierto grado de simpatía, necesario para introducirte en la novela.
De todas maneras, y aunque no sea uno de los que más aparece, es Claudio, el jefe de ambos, el que mejor construído me parece, quizás a nivel de la propia protagonista.
La Guerra Civil, los desmanes cometidos durante la misma, y la presencia de un niño fantasmal (alguien dijo sobre esto que un buen libro de terror siempre ha de tener un niño por medio) hacen de su lectura un breve pero intenso disfrute.
Como punto en contra, tal y como me viene pareciendo ultimamente en casi todos los libros de intriga que leo, el final parece un tanto apresurado, sin aprovechar todo el potencial que se viene percibiendo a lo largo de la novela, pero como digo, esto parece ser un mal de muchos libros actuales, así que no tiene porque importar.
Una buena opción de terror contemporáneo, ambientado aquí, al ladito de casa y que nos demuestra que hasta los lugares más cotidianos pueden ocultar secretos tan bien como los más lejanos.
Un saludín

LA FRASE DE LA SEMANA


"Hacen falta dos años para aprender a hablar, y sesenta para apredender a callar". Lo dijo... Ernest Hemingway (1899-1965), escritor norteamericano y aficionado a los San Fermines y otras cosas españolas.

Cuanta razón... Y así me va a mí.

Un saludín

lunes, junio 18, 2007

Cuarto libro del año: La Torre de la Golondrina


Dije que lo tenía en cartera, y ya ha caído. El penúltimo libro de la Saga de Geralt de Rivia deja la situación enredada, con todos los personajes encauzados hacia el final, pero todavía lejos unos de otros, y sin una solución al problema a la vista.
A diferencia de los otros de la Saga, en esta ocasión Sapkowski experimenta con la narrativa, y juega con el tiempo de la acción situándola en ocasiones en el pasado, a modo de flash-back y en otras. en el presente, mientras que en algunos pasajes está todo narrado en un indeterminado futuro narrado por un trovador vejete (¿un Jaskier envejecido?).
Más y mejor acción, más intrigas resueltas, pero con los destinos de los protagonistas todavía en el aire, sin dar tregua al cada vez más atrapado lector.
Por suerte, sólo queda una entrega más para cerrar el círculo, y espero (esperamos) que Bibliopolis Fantástica, la editorial responsable de su edición en España se anime a sacar pronto "La dama del lago" y sepamos qué pasa finalmente con Ciri, cual es el destino del brujo y como se cierra por fin una de las series más interesantes que la literatura fantástica ha dado en los últimos años.
Y luego... ¿qué haremos?

Un saludín

jueves, junio 07, 2007

Tercer libro: Bautismo de Fuego. La Saga de Geralt de Rivia V


Cada vez que me enfrento a la lectura de un nuevo libro de Sapkowski me embarga la emoción del reencuentro. Y esto ocurre porque los personajes que pueblan las páginas de sus novelas son ya casi de la familia.
Ocurre esto que suele ocurrir cuando disfrutas realmente de una historia y cada uno de los protagonistas de un libro parecen cobrar vida y salir de la bidimensionalidad del papel para unirse a ti en el día a día, y te cuesta horrores despegarte de sus vidas y correrías.
Jaskier, el brujo Geralt, la arquera Milva, el boticario con secreto Regis, Mistle, la siempre ansiada Ciri... Viejos conocidos y nuevos agregados que conforman una troupe que sufre los avatares del destino y, como se descubre en esta nueva entrega, de los antiguos planes dinásticos de poderes superiores.
En Bautismo de Fuego, todos los personajes conocidos sufren cambios sustanciales respecto a las anteriores entregas. El brujo Geralt, que da título (testimonial, ya que el peso de la trama se reparte entre varios de los personajes a lo largo de la saga) se ve obligado a abandonar su elegida soledad para ser acompañado y ayudado por los integrantes de su compaña.
Entre estos, también surgen nuevas situaciones e incluso los nuevos integrantes de la misma ven como sus situaciones se ven súbitamente modificadas y han de afrontar nuevos retos, nuevas formas de vida y nuevos aliados, que quizás antes no fueran amigos precisamente.
La narrativa del polaco es, como siempre, clara, nítida, sin posibilidad de crear confusión. Sus diálogos son directos y sin engaños ni falsos trucos que puedan causar confusión.
Las jergas de la gente del campo están brillantemente adaptadas al castellano, y se aprecia sin dificultad quien es culto y quien tiene la cultura del campo, la del superviviente en tiempos de penurias y guerras.
Porque la guerra es el auténtico protagonista de la Saga, donde nadie es el bueno, y todos son capaces de realizar los actos que demandan los tiempos difíciles, donde nada se justifica pero tampoco se reprocha. Todos los bandos se ven sumergidos en la locura de la guerra y la ilógica lógica del más fuerte se asienta en los campos, en las aldeas y en los campos de refugiados.
Y en mitad de esta sinrazón, la búsqueda de la Niña de la Sorpresa se antoja más importante de lo que parecía en un primer momento, ya que en las altas cúpulas de la magia se revela su identidad real. El brujo y sus aliados intentan recuperar a una niña, mientras que el resto de los personajes buscan una posición de privilegio gracias a su estirpe. Y ella, mientras, vive una vida de tragedia y dolor ajena a su destino en medio de una banda de ladrones y asesinos que la tienen como uno más de sus efectivos.
El humor y la crítica social están presentes en el libro, igual que en los anteriores, y espero, en los dos que quedan para cerrar el viaje del brujo. En este, temas tan candentes como el aborto, la responsabilidad frente a otros, la oportunidad y los horrores de la guerra a los que son sometidos gentes que nada tienen que ver con ella son tratados con tacto, pero con crudeza. Aderezados, eso sí, con un tono de despreocupación que en nada afecta al mensaje que intenta transmitir el autor (reflexiones en voz alta, diría yo) y lo integran en la historia y al modo de ser y sentir de sus criaturas literarias.
Me pongo ya mismo con el siguiente libro de la Saga, La Torre de la Golondrina, y espero con impaciencia el desenlace de este culebrón al estilo fantástico, que tiene a todos los que nos sumergimos en él atrapaditos.
Yo de ti, buscaría estos libros, y los disfrutaría como lo estoy haciendo yo. Es una muy buena opción...

Por cierto, aquí encontrarás una entrevista que realicé al autor hace un par de años.

Un saludín