viernes, enero 26, 2007

Sorpresa en la prensa

Hay que destacar este artículo, firmado por Javier de la Cueva en El Pais.com.
Este señor es el abogado coordinador del Proyecto de la Demanda Contra el Cannon, y ha expresado una visión muy comprometedora para la SGAE. En estos tiempos, parece que todas las instituciones y medios de comunicación hacen oídos sordos a la realidad que estamos viviendo en cuanto a la evolución de la distribución de los archivos audiovisuales, y apoyan a las instituciones que pretenden sacarnos los cuartos para repartirlos entre cuatro millonarios, hay alguno que abre sus páginas a la otra parte.
No se si tendrá razón en todo lo que dice, pero desde luego, a mi me convence más que los insultos, amenazas y prepotencia de esa institución privada que quiere cobrar por hacer nada.
Por cierto, lo he descubierto en el Blog de David Bravo, un lugar que has de visitar.
Un saludín

jueves, enero 25, 2007

LA ROSA DE LOS VIENTOS, UN MITO EN LAS ONDAS

(Aparecido en Arrels nº 14)

Tras un par de semanas hablando de cosas televisivas y demás, he pensado que hace un tiempo que no hablo de la radio, y que ya va siendo hora de que haga honor a uno de los programas que más me atrapa, que me cautiva y me hace poner la oreja a punto durante las tres escasas horas que dura y que convierten las noches de sábado y domingo en una aventura emocionante.

Sí, me refiero exactamente al programa en el que estás pensando. Me refiero, claro, a La Rosa de los Vientos. Un mito radiofónico que durante diez años ha llevado la historia, el misterio, la magia del cine y el humor hasta nuestros oídos.

Este mítico programa recoge en sus ya mil cuatrocientos y pico emisiones una variedad de temas que hace difícil el escapar de sus redes sonoras. De hecho, la mayor baza con la que juega es precisamente con su carácter de magazine, de programa en el que caben contenidos de todo tipo y que encima se realizan de manera amena y entretenida. Es lo que se llama, definitivamente, un programa de culto.

El equipo es también de los que han hecho época. Su primera encarnación en las ondas nocturnas parte de los primeros años de la década de los 90, en un formato, predecesor del actúal, que recibió el nombre de Turno de Noche y que fue, precisamente, el primer programa de radio en sacar partido al desperdiciado momento nocturno, destinado a las repeticiones de programas deportivos y magazines diurnos.

Juan Antonio Cebrián, César Cid, Mercedes Cobo o la ominipresente Silvia Casasola pusieron la semilla radiofónica de un programa que desmontaba todos los estereotipos de lo que debía de ser la noche en la radio española.

Tras varios años en antena, popularizando nombres del misterio como el de Germán de Argumosa, de aventureros como el de Miguel de la Cuadra Salcedo, padrino del equipo, y tantos otros, que han quedado marcados a fuego en la mente de los que nos ponemos los pinganillos por la noche.

La Rosa de los Vientos se mantuvo durante años siendo una de las opciones preferidas por los noctámbulos, las noches de los domingos al jueves, y dejaban a otros la tarea de entretener los fines de semana, hasta que, de repente, Juan Antonio Cebrián y sus colaboradores se desvanecieron de las ondas, en pos de nuevos proyectos y dejaron (nos dejaron) a los fieles de la vieja guardia en manos de Jose Luis Salas, Sérgio Fernández “el Monaguillo” y Julie Thomasoro.
No quiero decir que fuera un mal programa, ni mucho menos. Es que el cambio fue tan brutal, que muchos decidimos migrar a otros diales. Luego volvimos, porque Esta Noche o Nunca demostró que valía… pero esa es otra historia.

Ahora, La Rosa de los Vientos ocupa las madrugadas de los sábados y domingos, con una nueva organización de contenidos, y con, sorprendentemente, casi los mismos colaboradores que acompañan al maestro Cebrián desde hace tantos años. Jesús Callejo, Carlos Canales y Bruno Cardeñosa se encargan de traer al programa los temas más extraños curiosos relacionados con libros, enigmas históricos y conspiraciones varias en sus respectivas secciones y en la indispensable Tertulia de las 4 C (Cebrián, Canales, Callejo y Cardeñosa), José Miguel Escribano nos trae lo último del cine (y este es el decano de los colaboradores del programa, ya que viene de los primeros tiempos de Turno de Noche), Martín Expósito nos enseña los efectos del cambio climático y todo lo relacionado con esta catástrofe que se nos viene encima y Raúl Shogún acerca las novedades en cuestión de cómics, y ha conseguido que La Rosa sea el único programa de una emisora convencional que tenga un espacio dedicado al noveno arte. Y más, mucho más…

Lo que más valor da a esta aventura mediática es el haber conseguido que los oyentes de madrugada, poco dispuestos a recibir información, nos volquemos en los pasajes de la Historia, narrados por la fantástica voz del locutor. Es incomprensible como una apuesta tan arriesgada, la de narrar hechos históricos, de esos de los que te abstraías cuando te los soltaban en clase, tiene un seguimiento cada vez mayor y más intenso.

El estar a bordo del Bissmarck cuando se hunde, descubriendo América con Colón, o junto a Marie Curie cuando descubre el Polonio, es algo que se puede conseguir sin máquinas del tiempo ni cacharros raros. Sólo con la radio y con Juan Antonio Cebrián

Un saludín

lunes, enero 22, 2007

Primer libro del año: Me llaman Fuco Lois


El otro día recibí un paquete muy especial. Mi hija me lo entró ilusionada en la habitación y esperó paciente a que lo abriera y viera qué contenía. Era un ejemplar de Me llaman Fuco Lois, la novela escrita por el amigo Txiki Palomares, que ha ganado el Premio Joven 2005 de Narrativa de la Fundación General de Universidad Complutense de Madrid. Todo un logro, y más teniendo en cuenta el nombre del susodicho premio...
Más remarcable aún el hecho de que el jurado que le concedió tal galardón tenía como componentes a autores de la talla de Rosa Regás y Almudena Grandes, además de otros que no conozco, pero seguro que son gente a tener en cuenta.
Y encima, la novela es buena, de narices.
Tanto, que me puse a leerla el mismo día que la recibí y la terrminé dos días después, a las tres y media de la madrugada. Me atrapó, y eso es algo que con mis turnos, es bastante difícil de conseguir. Vamos, que suelo estar hecho un guiñapo a esas horas y no leyendo.
La novela es una historia de conspiraciones. Sí, de esas en las que una persona normal y corriente se ve metida en un berenjenal de dos pares de narices y tiene que resolver algo de lo que depende el mundo entero, y si le atrapan los malos, se va todo al carajo.
Lo bueno de Me llaman Fuco Lois es que Txiki, listo él, se toma la cosa como hay que tomársela, es decir, sin pretender ser un iluminador de conciencias ni un iluminado él mismamente, sino que toda la novela está cubierta por un conveniente filtro de humor que hace, no sólo llevadera la lectura, sino que la convierte en absorvente.
La cosa va de una chica normalita, que vive en su pisito en Madrid y que a la vuelta de una fiesta donde rulaba el lambrusco se encuentra a un tipo sentado en su salón, y que le cuenta una historia en la que ella es protagonista y, como no podía ser menos, su colaboración es vital para que la civilización continúe siendo igual que hasta ahora. O algo, vamos...
A partir de ahí, Miranda, que es el nombre de la joven, se encuentra rodeada de peligros, misterios, compañeros de trabajo que son tan odiables como todos los compañeros de trabajo (hay que ver como me identifico con Miranda y su relación con sus compañeros de curro. Seguro que no soy el único...) y personas que no son lo que parecen, o quizás sí, o vete tú a saber.
Toda la trama está contada en primera persona, y es la propia Miranda quien nos ofrece su particular visión de lo que le ocurre, con lo que el lector (o sea, tú) va sabiendo las cosas a medida que las sabe ella, y se hace las mismas preguntas que se hace la susodicha protagonista.
En ocasiones, hasta dan ganas de plantarte delante de ella y decirlo: "¡¿Por qué no has pensado en eso, boba?!" Ella no te iba a escuchar, claro está, pero esta chica consigue hacerte perder los nervios con sus elucubraciones.
El final, pues en la línea de lo esperado, con las oportunas revelaciones y que no son pocas y no todas se dejan ver en el desarrollo del argumento, por lo que está bien, y no te quedas como si todo se fuera desarrollando como esperabas que fuera desarrollándose (como en el libro en que estás pensando. Sí, ese) y te da alguna sorpresa inesperada al final.
Bueno, hay una que me esperaba, no de esa manera, pero que se veía venir. Aunque no te la voy a contar, porque si no, cuando lo leas, no tendrá grácia.
Me llaman Fuco Lois es un buen libro, entretenido, que le da una interesante vuelta de tuerca a las manidas conspiraciones mundiales y pone en su sitio a los grandes salvadores de la humanidad con la figura de Miranda, una tía de la calle, tan normal como tú y como yo, que piensa como tú y como yo y que reaccona como podríamos reaccionar todos.
Y encima, te deja una sonrisita de complicidad durante toda la lectura, que es de agradecer.
A comprarlo todo el mundo.

Por cierto, la dedicatoria es muy amable, Txiki, pero me temo que la palabra "activo" no podría aplicarse a mi persona. Me va mejor lo de "vago redomado". De todas maneras, mil grácias.

Un saludín

sábado, enero 20, 2007

¿Qué superhéroe eres?

Bueno, he estado navegando pro ahí, para reestablecer los enlaces perdidos, y he encontrado uno de esos chorra-test que hay por ahí.

¿Qué super-héroe eres?

Pues mira:

Your results:
You are Green Lantern
























Green Lantern
75%
Spider-Man
70%
Hulk
55%
Supergirl
45%
Superman
45%
Wonder Woman
40%
Batman
40%
Catwoman
35%
Robin
30%
The Flash
30%
Iron Man
25%
Hot-headed. You have strong
will power and a good imagination.


Click here to take the Superhero Personality Test



Pero el viejo Hal, no Guy, por suerte...

Si es que ya sabía yo que los anillos molan...

Un saludín

Ando de experimentos

Pues eso, que estoy utilizando las nuevas herramientas del Blogger este, y voy jugando con contenidos y demás.

A ver qué tal sale la cosa.

Un saludín

miércoles, enero 17, 2007

LOS POLIS DEL LABO

La tele, como todo, se va moviendo en ciclos marcados por la dichosa moda esta, la que dicta lo que gusta a la gente y que hace que los programadores busquen sin descanso programas que se ajusten a la pretendida demanda de los espectadores.

Por eso nos vamos encontrando cada año una propuesta nueva, un tema que resulta novedoso al principio, y que se multiplica sin compasión a lo largo de las diferentes parrillas televisivas, para que los espectadores nos volvamos majaras intentando ver dos, tres o cinco series similares en planteamiento, desarrollo y finalidad al mismo tiempo.

Gracias, señores programadores.

El caso es que cuando les da por series de médicos, difícil es escapar de estetoscopios, paracetamoles y milidosis de diazepán. Urgencias dio el pistoletazo de salida y tuvimos Doctoras de Philadelphia, Hospitales Centrales y más que nunca (afortunadamente) vimos reproducidas en idioma cervantino. Y me viene a la memoria, por ejemplo, aquella del sexólogo con Ozores de protagonista (y su hermano de director, por cierto) Escalofríos, ya te digo…

Y hoy, grácias a Grissom y a sus chicos, tocan series de pseudopolicias.

Vale, he dicho pseudopolicías, y quizás debería haberme referido a ellos como investigadores policiales. Porque si hay unos tipos que se alejan de la imagen de polis duros y machacones que poblaban la tele en los 70 y los 80. Antes, los policías de la tele eran tipos con los que se tenía que tener cuidado. Si no eran unas lumbreras investigando, te hacían la cara nueva en un momento, o te llenaban el cuerpo serrano de agujeros. Kojack, Starsky y Hutch, Colombo o T.J. resolvían los casos mezclando la deducción con los metodos expeditivos, mientras que hoy los asuntos se revuelven a base de investigación científica. Se acabaron los disparos, si no es para determinar de qué revolver de los millones que circulan en los USA salió la bala asesina de la semana.

Todo comenzó aquel día. La por entonces cadena amiga puso en programación una nueva serie que decían que estaba arrasando en el país de las barras y las estrellas. Se trataba de un nuevo tipo de serie policiaca, basada esta vez en la aquí conocida Policía Científica, pero que allí se llama CSI, que viene a ser el acrónimo de CRIME SCENE INVESTIGATION. O sea, Policía Científica, pero ahorrando letras.

En ellas, los chicos del CSI de una ciudad tan pacífica como Las Vegas, se metían en laboratorios para esclarecer los casos que se les presentaban, normalmente de asesinato, sin olvidar antes de procesar toda la escena del crimen. Vamos, que lo de tomar huellas pasó a la historia más rápido de lo que se aplica aquí en España. Es decir, a la basura directamente. Lupas, líquidos raros, luces de discoteca, polvos extraños, pinzas de depilar y palillos para las orejas, pero largos, sirven para recoger hasta los átomos que se le caen al sospechoso al disparar, golpear o estornudar a su víctima.

Después, unas máquinas que reconocen al criminal sólo con que se haya sonado los mocos sobre un pañuelo de papel que se encontró en la papelera donde se tiran los pañales de los bebés (y que está llena, por supuesto), descubren quien ha sido, donde ha sido y sobre todo, por qué ha sido. A menudo me pregunto qué tipo de programas de audio e imagen utilizan, porque con mi Fotochop 5 vengo a tirarme como tres horas para hacer lo que ellos trajinan en un par de segundos… Vaya lujo si los pillaran los diseñadores de por aquí.

El caso es que de Las Vegas se fueron un día a Miami, y así descubrimos que en la capital de la Florida, además de recuentos extraños de votos y famosotes de medio pelo provenientes de España, también hay un departamento de CSI. Otro equipo, otros métodos, pero la misma manía de pasarlo todo por la lupa. Y otro día los de Miami se fueron a Nueva York y nos presentaron al Teniente Dan en su nueva faceta de agente de la ley, al mando de su propio equipo de CSI. Y sí, los crímenes de esta última ciudad son más bestias, más grandes y más surrealistas.

De todas, quizás Las Vegas sea la preferida del gran público, porque fue la primera, y eso pesa. Pero a lo que nadie puede resistirse es a la famosa frase lapidaria que Horatio Caine, ese pelirrojo de Miami, suelta en cada capítulo mientras se ajusta sus gafas de sol. Un nuevo mito televisivo para la posteridad.

Un saludín

lunes, enero 15, 2007

Nuevo enlace para visitar

Quiero agradecer al amigo Conner Kent la visita a este blog, y felicitarlo por el suyo.

Se trata, como ya avisa en su nombre, en una bitácora centrada en el mundo del cómic, con valoraciones y reseñas personales. Un buen blog donde dejarse caer y donde conocer qué tal son algunos de los cómics que estás pensando en comprar.

Recomendado.

El blog de Conner Kent.

Un saludín

domingo, enero 14, 2007

Los programas de radio todos juntitos en el e-mule

Bueno, tras mucho esperar, he conseguido juntar todos los programas de Crónicas desde Sepelaci, los que hice el año pasado en Radio Onda, y los he subido al e-mule.
Están en tres archivos winrar, así que sólo tendrás que descargar esos archivos para tenerlos todos, todos.
Mientras, estoy a la espera para comenzar la grabación de la nueva temporada, seguramente en formato podcast . A ver como sale la cosa.

Estos son los enlaces para el e-mule:

- Archivo 1

- Archivo 2

- Archivo 3


Disfrutalos (de nuevo, si los has perdido, y si no, bienvenido a la comunidad radiooyente)

Un saludín

jueves, enero 11, 2007

Nueva versión de Blogger y nuevos proyectos

Bueno, por fín me he decidido.
Ahora, este blog y el de Palabras Breves estarán alojados en la nueva versión del programa. A ver qué tal sale esto...
También me he propuesto continuar con la radio, pero de manera más relajada, ya que mis actuales obligaciones me tienen bastante liado y no me veo capaz de producir un programa semanal. Así que he decidido crear un podcast puro, en el que ya estoy trabajando.
Supongo que los primeros episodios serán malos a nivel técnico, pero ya iré trabajando para dotarlos de músicas y contenidos cada vez más interesantes.
La grabación todavía no está clara, pero podría realizarse en los estudios de Radio Onda, si cuajan las negociaciones (vamos, si tienen tiempo para meternos una horita cada dos semanas o así en el estudio y echar unas risas) o en otro sitio.
En fín, que el micro me puede, y no puedo estar sin él más tiempo...

Seguiré informando.

Un saludín

sábado, enero 06, 2007

Más noches de radio

La noche acompaña siempre a la hora de escuchar la radio. O quizás sea que la radio es el complemento idóneo para pasar una noche en vela, sea la situación que sea. Bueno, quizás haya un par o tres de situaciones en las que sería conveniente no tener la radio encendida y centrarse en lo que uno tiene entre manos, pero tú ya me entiendes.

Cualquier momento es bueno para divertirse, incluso en ese momento en el que estás completamente agobiado, y encima, no está bien visto que estés con los auriculares puestos en tus orejas. Y sí, normalmente, la noche es cómplice y te permite acercar la oreja al transistor, aunque se suponga que tengas que estar estudiando y te vayas a examinar mañana de esa asignatura tan importante en la que te juegas la carrera.

La radio de noche, siempre lo he dicho, reúne lo mejor de la comunicación sin imagen. La voz se modula de otra manera, el mensaje se transmite con finura, con humor, pero sin pasarse, dejando que la mente se acople a la cadencia de la locución…

Una gozada, tranquilizadora, pero entretenida. Suave, pero intensa a la par.

¿Alguien podría explicarle esto a los chicos de Ponte a Prueba?

¿Por qué tantos gritos, por favor? ¿Por qué tanto escándalo, tantas ganas de pasarlo bien? ¿No saben que los que escuchamos la radio de madrugada necesitamos tranquilidad?

Un programa que tiene como principal excusa para funcionar el sexo de sus oyentes (el que practican, no el que tienen físicamente, se entiende. Tampoco es cuestión de ponerse a medir. O quizás sí, vete a saber), que hablan sin tapujos de lo que de verdad les gusta a la gente, pero sin la seriedad de la Verdún. Y encima, son cómplices de llamadas por teléfono para vengarse, para declararse, para cortar relaciones…

Ya lo dice una de sus cuñas, ya… “Este es un programa de m…”, en voz de una detractora importada desde Prohibit als pares, anterior versión de este engendro en otra emisora.

Josep Lobató, Oriol Sàbat y Venus conducen este programa, al que no contentos de dotar de simpatia, buen rollo y un ritmo endiablado, van y crean una comunidad virtual en www.abrelaboca.com para continuar con todos los temas aunque no sea de noche, ni escuches la radio. Y la gente los sigue, oye…

Sorprendente.

Lo malo es que después, la misma Europa FM continúa con este tipo de programas, con La noche es nuestra, de Juli Thomasoro, una morena que se atrevió a tener sexo radiofónico en directo con la mismísima Venus. Un couple que hizo subir la temperatura a la audiencia (cosa bastante rara en esta práctica, que suele ser bastente risible, ridícula y que causa vergüenza ajena… Esos chicos cortados, tsk, tsk…)

Julie presenta el magazine musical de una de la madrugada, cuando terminan las dos horas del PAP, e intenta sacar el dinero a la audiencia volviéndonos majaretas con una canción puesta al revés. El truco está en adivinarlo, y si lo haces, entras en un sorteo de discos (singles de esos que les regalan a las emisoras). Junto a Julie, en ocasiones está JF León, que parece estar sacado de una peli de moteros de los 80, que destroza canciones y que intenta darnos pistas para averiguar de que personaje está hablando para (¡otra vez!) hacernos enviar un sms y darnos no uno, sino dos lotes de discos.

Y así, con música de esa de radiofórmula, que encima es distinta a la de otras emisoras de música, paso yo a veces las noches…

Vergüenza ajena, oyes…

Un saludín

jueves, enero 04, 2007

NO DESCARGUES ESTA CANCIÓN, LEÑE

La cosa está clara.

La piratería es mala, muy mala, y debe de evitarse.

Me uno a la campaña gubernamental, y dejo, en este video cuyas ideas subscribo, los motivos por los que NO DEBEN DESCARGARSE CANCIONES DE LUGARES DE ARCHIVOS COMPARTIDOS.

Que ya está bien, leñe, que ya está bien, que vais a matar la música...

Un saludín