sábado, diciembre 18, 2004

LA ÚLTIMA


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Y por fin, la última foto del día. Nos fuimos a Atocha, y dejamos un ejemplar en El Rincón de las Palabras. Aquí veis a los últimos de Filipinas, acompañados por Álvaro, mi hijo, que también colaboró con su mano a dejar constancia de nuestro esfuerzo.
Como he dicho, el ejemplar duró como una hora en el sitio, pero fue visto y leído por bastante gente.
Un saludín

MÁS FOTOS



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Poco a poco, se fueron uniendo amigos a la foto de familia, mientras otros desaparecían. Gustavo e Ignacio se esfumaron, pero aparecieron Carla (secuestrada de su sesión de firmas), Ken, que no hace falta señalar para saber quien es, Álvaro Ortiz, con su extraña perilla, y Guillermo Capacés, con su enorme presencia. Por cierto, cuando perpetré el secuestro de la pelirroja, regalé a Jamie Delano un ejemplar de MARZO. Le gustó la idea de que fueran aficionados, y no profesionales (bueno, en su mayoría, se entiende), los que colaboraran en el libro. Ah, le gustó lo que vió.

jueves, diciembre 16, 2004

TRAS LA PRESENTACIÓN


Posted by Hello
Aquí estamos en la sala de proyeciones, tras la presentación. Detrás, y de izquierda a derecha, Txiki Palomares, yo mismo, Gustavo Higuero e Ignacio Ochoa. Delante, Adela Torres, Ferrán Clavero, Pedro Alegre y Juan Antonio Rodriguez.

LA PRESENTACIÓN EN MADRID

Bueno, tras la comida, nos dirigimos todos juntos hacia Expocómic. Esta vez, el viaje fue rápido.
A mitad camino, me di cuenta de que no tenía la cámara. Supuse que la había dejado en el carro de Claudia, y me puse a buscarla. Horror, de repente recordé que la dejé en la silla del restaurante.
Susana y Ruth se ofrecieron para buscarla, y yo continué, como pude a cause de mi ya adorada tendinitis, hacia el lugar de la presentación.
Tuvimos suerte. Mala, por supuesto.
La presentación era en la sala de proyecciones. Justo al lado del concurso de cosplay. Decenas de chavales y chavalas disfrazad@s se esforzaban por berrear, a cual peor, canciones de sus series de anime preferidas. Aún así, pudimos presentar con un mínimo de sonido.
Comencé yo hablando de como surgió el proyecto (una lástima que Quim no pudiera venir. Habría sido más completo), y Pedro Alegre se encargó de presentar y hablar sobre los autores.
Lo sorprendente: la sala, aunque reducida, estaba a tope. No quiero llevarme a engaño: muchos de los que llegaron a última hora, lo hacían buscando sitio para estar cerca de Neal Adams, que venía después de nosotros. No importa. Estuvieron y aguantaron el tirón.
La presentación está grabada en vídeo, aunque con un sonido pésimo, a causa del jaleo de los chavales disfrazados, pero aún se puede ver.
Después, nos hicimos las fotos de rigor, en la que posamos todos los colaboradores asistentes, y nos dispusimos a salir a la jungla de Expocómic, por si alguien quería saber algo de nosotros.
Pues no, pero nos encontramos con Alvaro, Guillermo y Ken, que esperaban, frente al cosplay, a que salieramos a la palestra a hacer la presentación. Se equivocaron de lugar...
A alguien se le ocurrió que los presentes deberíamos firmar los ejemplares del resto, y durante una hora, en eso estuvimos. Sorprendentemente, no hubo error en los ejemplares, y todos acabamos llevándonos los nuestros, firmados por cada uno de los otros autores.
Después de varias desapariciones mías, de las comunes, nos fuimos unos cuantos a Atocha, donde dejamos un ejemplar, y escribimos algunas palabras en el Sitio de Palabras.
Elegimos el texto de la contraportada, obra de Juan Jose Haro, y un poema de Adriana Alarco de Zadra, que nos parecieron muy adecuados.
Tras este pequeño acto, llegó el momento de las despedidas. Alvaro y Guillermo volvían a Zaragoza, Pedro tenía que ir a cenar con su familia, y quedamos Susana y yo, Adela y Juan Antonio, que estuvimos disfrutando de un momento de buena charla entre amigos, en una cafetería en la estación.
Cuando nos ibamos, acompañamos a Adela hasta el andén, y el ejemplar seguía en su sitio, aunque alguien lo había ojeado, y dejado de otra manera a la que lo pusimos. Cuando volvimos Susana y yo, treinta segundos después, ya no estaba.
No nos importó, desde luego, porque esa era su función, estar a la vista para que sirviera de homenaje. Quizás lo cogió algún familiar de una víctima, o un usuario que sufrió en sus carnes lo que a nosotros nos llevó a crear este libro.
No se, pero no me importa
Un saludín

sábado, diciembre 11, 2004

LA COMIDA GALLEGA EN MADRID III


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La última parte de la mesa. Ruth, la chica de Ferrán; yo mismo, con mi perilla; Susana, ojeando el book de Ferrán; Claudia, asomando por el carrito; Álvaro; el amigo de Ferrán y el mismo Ferrán.

LA COMIDA GALLEGA EN MADRID II


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Otra vez Juan Antonio, Adela Torres y Txiki Palomares. Las botellas de agua son puro adorno. El vino estaba más rico.

LA COMIDA GALLEGA EN MADRID


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Se me olvidó añadir a la comida al amigo Juan Antonio Rodriguez, que llegó a punto y hora de comer. Es el moreno con perilla que ocupó el único sitio libre que quedó. Junto a él, y de derecha a izquierda (sí, yo al revés que todo el mundo), Pedro Alegre "Japi", Ferrán Clavero y el amigo de este (¿Oscar, quizás?)

CRONICA DE UNA PRESENTACIÓN II

Pues ya estamos en sábado...
Tras desayunar ese tipo de desayunos que sirven en los hoteles, y que nunca te atreverías a preparar en casa (en parte, por el follón que supone ponerte a freir longanizas, batir huevos, tener mantequilla, untar tomate en el pan, preparar café, zumos varios ...) pero que en los hoteles, pues es necesario tomar, partimos hacia Expocómic.
Tengo que hacer un inciso en la narración. ¡Vaya mierda de metro tiene Madrid!
Sí, será muy útil. Te acerca rapidamente a cualquier lugar de la capital, sin atascos, sin problemas... si no vas con un carrito de bebé. Sube escalera, baja escaleras... Los escalones de las escaleras mecánicas son infimos, y casi no caben las ruedas... Los ascensores, están todos en Príncipe Pío, (¡Cuatro distintos para llegar al nivel de la calle!), y en el resto de la red, ni uno...
Una odisea, vamos.
Pero a lo que voy.
Llegamos al Pabellón de Convenciones, y entramos. Las acreditaciones las recogimos el viernes, así que no hubo problemas. Me encontré con Pedro y tras las presentaciones, fuimos a tomar algo fresco ... ¿a la cafetería? ¡Qué va!
A la mesa redonda sobre el Víbora, en varias de las pocas sillas libres que habían. Alvaro Pons nos miraba de reojo, atento por si en algún momento desviabamos nuestra atención a lo que se comentaba en la mesa... Y me habría acercado, porque hablaron de un par de temas que me interesan, aunque estábamos allí por algo.
Susana y los nenes se fueron al Rastrillo este de los famosos, que estaba al lado, y Pedro y yo comenzamos a trabajar.
Primer objetivo: encontrar a los colaboradores.
Por megafonía se avisó que estábamos allí. No apareció nadie.
Al momento, cuando ya estábamos desesperados, hacen acto de presencia Ken Niimura, Guillermo Capacés y Álvaro Ortiz. Menos mal, no estamos solitos. Más presentaciones.
Llamo a Txiki Palomares, que me dice que no vendrá hasta la hora de la comida, y sólo un rato, que su mujer está pachucha y debe volver pronto a casa.
Cuelgo y me llaman por teléfono. Se trata de Gustavo Higuero e Ignacio Ochoa. No encuentran sus acreditaciones, aún y cuando yo estoy seguro de haberlas pedido. Pedro y yo salimos, y les hacemos entrar sin problemas.
Desgraciadamente, no pueden venir a la comida, que vemos como va perdiendo comensales. Para acabar de arreglarlo, Txiki no aparece, y Pedro y yo, previsores que somos, no tenemos la dirección del restaurante. Por suerte, Susana me llama y me dice que espera en la puerta... con Txiki.
Más presentaciones. Más alabanzas al libro (nunca son pocas para este trabajo), y de camino al restaurante.
Txiki, nuestro guía, nos dirige hacia el mismo... a golpe de plano. Como es normal, acabamos dando una vuelta a la manzana, y caminando unos cien metros en dirección contraria. Rectificación de rumbo y entonces, llama el teléfono. Adela Torres nos espera en la puerta del restaurante, con alguien más, cuya identidad desconocemos, pero que no nos importa, porque así seremos más en la comida. Los que nos esperan resultan ser Ferrán Clavero, Ruth, su chica, y el hermano de esta, de cuyo nombre no consigo acordarme (perdón, perdón, perdón...)
Entramos en el restaurante, y tras el manduqueo de Claudia, que siempre es la primera en comer, llueva o truene, se nos llena la mesa de buenos manjares del norte, entre hay que destacar el pulpo y los choricitos... y esas botellitas de vino gallego que van vaciándose misteriosamente.
Ferrán y el hermano de Ruth nos enseñan sus books, ambos impresionantes, y la comida transcurre entre risas, anécdotas (entre las que destaca un montón de faltas de ortografía que se em colaron en el texto de presentación del libro) y un momento de nervios, ya que se nos acercaba la hora de la verdad. O eso le parecía a Pedro, que no paraba de mirar el reloj, y al que Adela llegó a comparar con su madre. Glups...
Después, nos levantamos, pagamos, y al tajo, que es gerundio.
O no, pero da igual, que tú ya me entiendes.



CRÓNICA DE UNA PRESENTACIÓN

Bueno, han pasado muchos días, han pasado muchas cosas, y he desatendido demasiado esta bitácora. Ahora, vuelvo a escribir, tras unos días en los que no he tenido tiempo ni para estar relajado.
La cosa viene de lejos, desde luego. Desde el día once de marzo.
Ese mismo día, comenzó un trabajo, una labor que me ha tenido atrapado hasta hoy mismo, y que durará todavía unos cuantos meses, pero esta vez, en plan más tranquilo. Espero.
MARZO ya está en las tiendas, distribuido.
Sí, tantos meses de trabajo, y el niño ya se mueve sólo.
Pero hay mucho que contar sobre este libro. Cosas que han pasado estas dos últimas semanas, y que quizás no conozcas.
Los nervios fueron in crescendo durante la semana del 22 al 28 de noviembre. Se acercaba la presentación en Madrid, y la cosa se iba poniendo calentita. El lunes por la tarde, me llamó Silvia Casasola, productora del programa de Onda Cero, La Rosa de los Vientos, cuyo director, Juan Antonio Cebrián, tuvo a bien prologar el libro. Esa misma noche participé en el programa, justo detrás de Txus, el batería de Mägo de Oz.
Los que me conoceis, sabeis mi admiración por Juan Antonio, y mi dedicación a la Rosa. Fueron unos doce minutos, segundo más, segundo menos, que me permitieron entrar en directo en la historia de uno de los más grandes programas de la rádio nocturna de este país.
Un rato antes, estuve en Que te cuentas, el programa "primo" del Hablar por hablar, pero que se emite en los 40. Allí dimos a conocer el proyecto al principio, y quise volver a anunciar que ya estaba terminado.
La semana pasó, preparando, llamando, escribiendo, organizando...
Y el viernes, a primera hora de la mañana, la familia Alós - Mora salió de viaje hacia Madrid.
El viaje estaba bien. Tranquilos, casi sin tráfico, y muy relajados. Los libros habían salido por la tarde anterior de Barcelona, y por la mañana estarían en Expocomic. Las advertencias de Susana para que lo comprobara todo una vez más, por la noche, no tenían razón de ser.
Iluso...
Cerca de Madrid, llegando ya casi, suena el móvil. Lo coge Susana, y le veo sonreír, divertida. Malo...
Cuelga y me lo suelta. Era Chechu, de Astro City. Chechu se ofreció a recibir los libros en Madrid, y a guardarlos hasta que llegaramos. Pues bien, había recibido una llamada de la agencia de transportes, subcontratada por Nacex, para hacer el transporte hasta Madrid. Preguntaban si no importaba que los libros llegaran el sábado, por la mañana o quizás a media tarde...
Parada de emergencia en una estación de servicios, llamada a Nacex, y la calma. Había habido un error, pero las cajas ya estaban de camino a Madrid. Llegaron esa misma tarde...
Después de pasear por Madrid, saborear un chocolate con churros en un bar de la Plaza Mayor (me pareció excesivo probar los famosos bocadillos de calamares), nos acercamos a Expocomic, localizamos las cajas, y repartí unos pocos.
Conocí a Carla, liada ella con las firmas de su Hire (excelente teleo. Cómpralo), y desaparecimos hasta la mañana siguiente.